jueves 28 de febrero de 2008

Chuquicamata, el pan de los chilenos

De aquí sale el pan, las habas y los bistec que comen los chilenos. De un agujero, un hoyo que llega hasta un vertiginoso abismo, posiblemente uno de los mayores oradados por el hombre, llevan casi 100 años trabajándoselo, sacando sus riquezas. Imaginaos camiones como casas y excavadoras como edificios.Todas la cifras en torno a este coloso son descomunales, 4,5 km de largo, 3,5 de ancho y 1.250 m de profundidad. Y sigue creciendo. Es la mina de Chuquicamata, una explotación cuprífera a ralo abierto: el pan de todos los chilenos. Está nacionalizada.

Calama, rostros mineros
Calama, como ciudad impresiona, el cobre es su vida, su razón de ser: esculturas de cobre, cúpulas de cobre. Cobre, cobre y más cobre. Sus pobladores son de rasgos duros, gente ruda, cuerpos de mineros. 22.000 hombres y mujeres bregados en la mina. En sus calles no se ven miradas inocentes, sus ojos se clavan desafiantes, sacan pecho y te retan. Son gallos, son leones musculados. Por la noche salía a cenar y me volvía rápidamente, me daba mal rollo, yuyu, se llama.

Chuquicamata, ciudad fantasma
Ya no existe. El Pueblo que nació hace 90 años como un campamento para los mineros está vacío. Sus habitantes han sido desalojados, trasladados y reubicados en Calama en 2004 debido a la contaminación que provoca la mina y a que bajo su suelo se encuentran también ricos yacimientos de cobre. Calles sin almas. Un pueblo fantasma. El teatro, las tiendas, el polideportivo. Todo trancado. ¿Para qué? Puertas con cerrojo, para qué, si en pocos meses la escoria minera, las montañas de tierra no útil tapará todo el pueblo, salvo el cementerio, ese fue el acuerdo. Supongo que es inevitable al pensamiento humano que cuando un ser abandona su hogar lo cierra aunque sabe que nunca más vuelva a pisarlo. Su estructura mental no le permite dejar la puerta abierta. No puede.

La mina, un boquete en la Tierra
Chuquicamata es la mayor mina de cobre del mundo, de aquí sale el 13, 2% del PIB de Chile. Cada céntimo que sube el mineral supone 120 millones de dólares más para la economía del país andino, al día. Cada vez que baja es un pellizco de dolor para sus finanzas. El ejercito, increíble, se lleva un 10% de todo el monto, "es que tenemos vecinos peligrosos e inestables" se justifican los chilenos. Desde hace años esa mina, debido al alza de los precios del cobre motivado por el consumo chino, ha financiado la buena marcha de la economía chilena, a ella y a sus hermanas pequeñas, se debe que a Chile le vaya tan bien y que hoy, posiblemente sea el país más moderno u europeo de toda Latinoamérica.

¡Todos hemos sido niños!
Y hemos jugado o deseado tener un volquete, hemos cargado en él tierra y arena en nuestros parques o en las calles no asfaltados. Todos nos hemos imaginado ser sus conductores arrastrándolos con las manos y emitiendo sonido guturales en nuestra boca que asemejan el ruido de un motor, de un motor que nunca hemos escuchado Yo, hoy, he visto a esos gigantes, los he tocado y he escuchado su estruendo mientras ascienden los caminos de la mina. Son tan grandes como una casa de dos pisos, sus ruedas miden más de tres metros. A distancia son enanos, la mina se los come. De cerca asustan.

domingo 24 de febrero de 2008

Minutos musicales 2. Los viejos rockeros deberían morir

Viña de mar, todo el mundo feliz
Hoy, ayer y desde hace unos días la noche chilena se ha parado, las gentes de este país están todas atentas de una sola cosa, del televisor. Vayas por donde vayas, casas, bares, restaurantes, hoteles viven pendientes de un canal, el que transmite el Festival de Viña, de Viña de Mar. Es su 49 edición, y por el escenario ha pasado desde lo más hortera de la música melódica, Marco Antonio se llama uno… hasta la calidad de Calle 13 o Vicentico. pasando por combos colombianos o desconocidos estones. Hay premios en el concurso folclórico y unas extrañas gaviotas de oro y/o plata para artistas consagrados que se otorgan por aclamación del público. Como siempre pasa en semejantes acontecimientos todos se llevan el suyo. Cómo no.

Los viejos rockeros deberían morir o dedicarse a dar clase
Yo entiendo que todos tienen derecho a ganarse la plata, también entiendo que si tu vida es la música te dediques a ella, pero aunque suene absurdo no entiendo como los Rolling siguen haciendo música, o Deep Purple… ¿hacen o repiten? o Inti Illimani, grupo que escuchaba hace más de 30 años. ¿Cantarán lo mismo? Tengo muy buen recuerdo de ellos, pero soy incapaz de imaginarme lo que pueden hacer ahora. Si por un momento fuese a un concierto suyo sería más que todo por saber quién asiste a semejantes conciertos de dinosaurios, pero no realmente por su música. Creo que el jazz, el blues o la música clásica gana con los años, son como un buen vino, van cogiendo buqué, cuerpo con el aumento de canas, que sus autores e interpretes no envejecen con los años. Los otros. sí. Lo siento, pienso así.

Chile, tierra de dinosaurios
Iron Maiden, Deep Purple, Ozzy Osbourne, Peter Frampton grupos de bastón, de cachava, que digo yo. Más cerca de una residencia de ancianos que de un bar de copas. Están de gira por Chile este verano. Un conocido me dice que vienen por estos lares porque son baratos, puede ser; vienen a segundas plazas. Ellos son también segundones y por su edad no pueden ser teloneros, no sería justo. Pobres. Y seguro que llenan. Viejos rockeros, medio calvos y con coleta, que en su momento aportaron cosas lindas a la música, ¡cuántas veces los he bailado en mi juventud!, pero hoy qué hacen, componen algo nuevo con dignidad, alguien me lo puede decir… Vivir de las rentas, supongo, como todos.

Pd. Posiblemente en los próximos días haya un parón bloguero. No lo sé, depende del ferry. Me embarcó rumbo al Sur del Sur, a Puerto Natales, para acercarme a las Torres del Paine, otra joya de la naturaleza. El jueves llego y me reconectaré, no obstante espero que haya internet en el barco.

Autobuses nocturnos

Ella llegó cuando yo ya estaba sentado, me levanté y la dejé ocupar su asiento, al lado de la ventana. Saludos de rigor, cada uno en su lengua, nada más. Al rato empezó a llorar, se le oía el característico sonido del moquillo de los infelices y se la veía como apartaba los lagrimones de su mejilla. Me incliné y busqué el papel higiénico que siempre llevo conmigo en la mochila. Le toqué ligeramente el hombro, me miró extrañada y se pasé el secalágrimas improvisado. En un principio lo rechazó. Insistí, acercándole la mano; acabó aceptándolo. Me dio las gracias en su idioma.

Ya era tarde, la noche se había echado hacía un par de horas, fuera, un calor sofocante; dentro, un frío al que no acabo de acostumbrarme. Era hora de dormir, reclinamos nuestros asientos, me puse los auriculares del ipod y esperé a que me entrase el sueño. Siempre complicado. Ella parecía haber calmado su sollozo mientras miraba sin pausa a través de la noche, por la ventana. Se escondía.

Yo no podía dormir, estaba intranquilo, daba vueltas y más vueltas, no encontraba la posición en el asiento reclinable, además estaba helado y no sabía cómo taparme. A ella le sucedió algo parecido, no paraba de moverse, a veces se acercaba a mi, a veces se alejaba. Nuestras piernas, su derecha y mi izquierda a menudo entraban en contacto… y no se separaban. Había cierta tensión. No hablamos, en algún momento nuestras manos chocaron, separé la mía y sentí la suya inerte sobre mi rodilla. Me quedé tieso. Lo notó y la apartó. Nuestros cuerpos seguían en movimiento, la intranquilidad iba en aumento, pero no cruzábamos mirada. Yo estaba entre acojonado y deseoso al mismo tiempo, la adrenalina a tope y sin saber qué hacer. Nuestras manos volvieron a encontrarse, esta vez no la separé y empecé a juguetear con la suya. Apoyó su cabeza en mi hombro. Mi mano fue subiendo por su pierna, llegó al vientre, acariciándolo con suavidad. Volteé mi cabeza e intenté besarla en la boca. No me dejó. Lo volví a intentar, de nuevo me rechazó, forcé mi giro y acerqué los labios a su cuello. Me lo permitió. Las manos seguían su ascenso, llegaron a sus pechos, intenté quitarle el sostén. Fallido. Ella colaboró y se lo soltó. Manoseé sus pezones, ya estaban rígidos, mientras, mi otra mano se acercó al botón de su pantalón. Lo desabroché sin problemas, sin embargo la tarea de bajar hacia su pubis se tornaba complicada. Lo ajustado de sus vaqueros me imposibilitaba mover los dedos, ella lo notó, ahuecó su trasero y se los bajó hasta la pantorrilla. Por fin llegué ¡estaba mojadísima! y su clítoris duro. Al igual que sus pezones, que yo ya trabajaba con firmeza, los estiraba y giraba. Los tuve que abandonar, empezaba a emitir gemidos por lo que desplacé mi mano a su boca y se la introduje por la parte más carnosa, no quería que nadie se enterase de lo que allí sucedía. Ella intentó tocarme, le dije que no, que después, me atenazó la pierna y seguí tocándola hasta que estiró su cuerpo, me mordió – tuve la marca de sus dientes varios días– y llenó mi mano de flujos. Mi corazón estaba a cien.
Ella se relajó, volví a querer besarla, no me dejó. Recompuso sus vestiduras y su mano derecha bajó hasta mi bragueta, le ayudé en la tarea de hacer accesible el camino, me palpó con ganas, con decisión, sube y baja; me recosté y me dejé hacer, llevé la mano a su boca y le introduje el pulgar, se lo metía, se los sacaba, ella jugaba con la lengua, hasta que lo retiró, se postró sobre mi vientre, se metió bajo el chubasquero que me tapaba y se introdujo mi miembro en la boca. Al rato estallé, sin una mancha en el pantalón. Arreglé mis ropas y ella volvió a recostarse en su asiento, me sonrió y apoyo de nuevo su cabeza en mi hombro, nos dimos la mano y nos dormimos. No intercambiamos palabra.

A la mañana siguiente, despertamos acurrucados el uno junto al otro, nos miramos, sonreímos y me permitió darle un piquito. Nada más. Le dije buenos días, ella me respondió en su lengua. Nada más. No cruzamos más palabras. Ya fuera del autobús le dije adiós, ella me respondió "Adeus". Olvidé preguntarle su nombre, ella también. Autobuses nocturnos.

sábado 23 de febrero de 2008

Chile me pilla a contrapie. San Pedro de Atacama

Llego a Chile y me doy cuenta que no sé nada de este país –si exceptuamos el panorama político de los últimos 33 años– que no sé dónde ir, que no he preparado una pizca esta parte del viaje y que además estoy cansado, sin ganas de ver, ni de investigar… Ya estoy en Puerto Montt, al Sur del país, me queda hablar de los últimos 2.700 km recorridos.

¿Dónde está Chile, papá?
Que yo sea consciente, escuché hablar por primera vez de este país a finales de septiembre de 1973, fue en una revista española llamada Triunfo y en la portada, toda de negro, aparecía el nombre de Chile en la parte inferior, bien grande y en blanco. Me impresionó. En los interiores hablaban de un tipo con gafas y cara de buena persona que se llamaba Salvador Allende, lo habían asesinado. También decían algo de un golpe de estado. Pregunté a mi papá que significaba todo aquello, yo no entendía nada, tenía 13 años y España vivía bajo una dictadura.

Control de Aduanas
Según te vas acercando al puesto fronterizo multitud de carteles anuncian la prohibición de introducir alimentos o animales en Chile. Lo observé como si nada: yo iba limpio…hasta que llegué a la aduana donde guante en mano me revisaron el equipaje a conciencia y encontraron algo que era animal: un colmillo de lagarto, que me había regalado una admiradora brasileña ¡el único regalo que he tenido en este viaje si exceptuamos los de Navidad! Me mosqueé muchísimo y encima me querían empapelar por haber mentido en mi declaración como si yo fuera consciente de tenerlo o de que fuese "un resto animal". Tuve que hacer una nueva declaración.

Alles shön und geflecht!
Entrar en Chile después de Bolivia es un flash, es el paso del Tercer Mundo al Primero y un desierto hace de colchón. En precios, infraestructuras, en el color de piel de sus gentes, en la clase media, en sus viviendas. Todo cambia. Me siento extraño. Casas cuidadas, aceras arregladas, jóvenes de mirada cool, todo el mundo con gafas, ropa de marcas, calzado con marca, cabellos cuidados según los cánones de la moda. Turismo interno, policías de civil. Negocios sin polvo, iluminación correcta, rotulación acorde con el paisaje. Alles schön und geflecht!

San Pedro de Atacama, hecha para el turi
Es una pequeña población, en un oasis, adobedada con conciencia y manteniendo un cierto orden arquitectónico, armonía se dice. Engalanada para el turismo, del cual vive, nacional y extranjero. Estamos en el verano austral y aquello es un hervidero, guiris, guiris y más guiris. Precios guiris, del Norte. Me encuentro perdido, hace un calor de muerte, los cajeros no dan plata, están agotados (y así durante tres días) menos mal que llevo una reserva de dólares, que cambio a un precio bastante desfavorecedor para mi, los cambistas saben de la sequedad monetaria y los hijosdeputa se aprovechan. Los hoteles son caros y me meto en una residencia (albergue) con la habitación más pequeña de todo mi trayecto, no dan toalla y piérdete ¡sin enchufes en todas la habitaciones! El último día les pedí el libro de reclamaciones, me dieron un folio, por ser unos maleducados y no permitirme dejar en custodia mi equipaje durante dos horas antes de mi partida hacia otra ciudad.

Vamos de excursión…
Los paisajes extremos tiene la ventaja de ser muy fotogénicos, a poco que hagas salen lindos, pasó ya en las últimas etapas de Bolivia y vuelve a suceder ahora: el Mirador, Valle de la Muerte (Marte), Valle e la Luna, Llano de la Paciencia, Tres Marías y Gran Duna del cráter central o anfiteatro para esperar la puesta de sol. Lugares cercanos a San Pedro que ofertan las agencias de viajes y que por sus características –áridos, secos, castigados por la naturaleza– se hacen atractivos al ojo humano… por un ratito, claro, porque allí no hay quién viva, buen escenario, magníficas localizaciones, pero solo eso, un ratito y adiós.

martes 19 de febrero de 2008

Bolivia, el arte de la contemplación, lagunas, rocas y aguas termales

Hay que dejarse llevar…, disfrutar de los espacios, sin pretensiones…, relajarse…, no tener prisa… el espectáculo, la vida, la no-vida está ante ti, forastero. Para ti es puro exotismo, árido. Eres un privilegiado, lo sabes. Para los que allí moran es… qué es… lo único que tienen, no conocen más… es una tierra dura, que no da pan, no da riqueza. Es tierra de emigrante. Os habéis imaginado alguna vez cómo es para un adulto senegalés o para uno boliviano que nunca ha salido de su terruño encontrarse en las calles de una megápolis, Madrid o Nueva York. Me imagino que debe ser de ácido, de no entender nada. Reflexionad, va en serio.

Ini, aprendiz de guía
Octavio, el conductor, me dijo "haga espacio, viene mi copiloto, mi ayudante" yo iba delante para hacer fotos durante el trayecto. Y llegó Ini, el ayudante, cinco años. Todos nos miramos sorprendidos, era un niño. Su hijo. Producto de segundas nupcias, ya tiene 59 años. Revoltoso, juguetón, diferente a su progenitor, taciturno y seco. Entre todos lo adoptamos y le compramos un par de juguetes. Nos acompaña porque está de vacaciones y algo le sucede a su madre ¿? Así aprende el oficio de su padre, porque aunque los hijos, ya mayores, de su antiguo matrimonio se lo quieren quitar, él se niega, él quiere que Ini sea guía. De hecho está aprendiendo a manejar y en el trayecto que hacemos solos hasta frontera es Ini el que pone sus manos al volante, "¿Papi, puedo manejar?" pregunta. Con sus piececitos apenas llega al acelerador, los ojos sólo llegan hasta la base del parabrisas.

Huellas, rocas con nombre y algas que entonan el agua
En este recorrido por el suroeste boliviano hay un momento en el que se acaban las pistas, que sólo el olfato y la experiencia del guía son las únicas vías de salir vivo de allí si algo sucediese. Se pasa por zonas rocosas fustigadas por el viento, castigadas por el sol y reventadas por las gélidas noches, forman todo tipo de estructuras que a los seres humanos nos da por ponerle nombres: el cóndor, el árbol de piedra…; circulamos por desiertos de arena, de piedras, sólo algunas huellas, los surcos de los neumáticos nos indican que por ahí han pasado otros vehículos. Vamos con prisa, un pinchazo –lo ha descubierto Ini, el copiloto– nos ha hecho perder tiempo y tenemos que estar antes de las cinco de la tarde, de lo contrario no veremos la laguna, la colorada. Sin viento del Oeste, desaparece el color y por la tarde el viento se para y no mueve las algas que producen ese tono a las aguas. Lo conseguimos. En las aguas hay otro mar, de flamencos que se alimentan de las susodichas algas. No hay peces: son aguas saladas. La sal, el sulfato de sodio y otros minerales dominan esta parte del mundo. Estamos a 4.278 msnm, en cuanto se esconda el sol el frío va a ser de muerte. Cenamos con vaho en nuestros alientos. Dormimos más que vestidos, dormimos con la ropa de abrigo y con todas las mantas posibles encima dentro de unas chozas nada acondicionadas, sólo el calor de seis personas calienta la habitación.

Un baño a cuatro mil metros
A las 4 suena el despertador, nadie se quiere levantar, la baja temperatura y el cansancio son los argumentos. Octavio se enfada, somos los últimos en salir y queda mucho camino, los geisers, las aguas termales, la laguna verde y acercarme a mi hasta la frontera con Chile antes de las 10 de la mañana. Mis baterías están agotadas, no las mías sino las de la cámara, el día anterior ha sido una borrachera de imágenes, dispara sin parar, extasiado por lo que me rodeaba. Suponiendo que donde dormíamos se pudiesen recargar. Gran error, amigo. Sólo me quedan las reservas y elegir bien mi objetivo: economía de medios.
Ascendemos hasta los 4885 m, la tierra burbujea,, un sulfurado vapor invade el terreno, dos docenas de vehículos ya están allí. Puro guiri. Cámaras, flashes gente de aquí para allá. aquello, según me cuenta Octavio, se va a convertir en una central geotérmica. De nuevo al carro, avanzamos con lentitud, otros nos adelantan, "llevan 16 cilindros, nosotros solo 8! me explica nuestro guía. La vagoneta (el 4x4) no da para más le falta oxígeno, pasamos unas piscinas termales, a reventar de extranjeros, nuestro zorro del Altiplano nos aconseja ir a otras sólo para nosotros. Aceptamos. La temperatura en el exterior es de bajo cero, en el agua de unos 30 grados Celsius. Nos bañamos, bueno, yo no del todo, mi toalla está en el fondo de la maleta y ¡no pienso deshacerla! Bañamos a Ini, le quitamos las 7 camisetas que lleva superpuestas, sí he dicho bien siete. mientras su papá prepara el desayuno, café calentito y tostadas con mantequilla, exquisito. El viaje continúa rumbo a la laguna verde, sí,un verde esmeralda que refleja el volcán que domina esas aguas. Esta vez no son algas sino el magnesio existente en la zona lo que da el color. quince minutos es el tiempo que tengo de disfrutarlo, el reloj corre y debo darme prisa, de lo contrario perderé los micros que van de la frontera a San Pedro de Atacama, Chile. Adios Bolivia, linda, dura, ahogadora y étnica.

lunes 18 de febrero de 2008

El lejano Suroeste boliviano. Los paisajes de la Tierra no son lunares

En este blog ya he defendido que el camino algunas veces es más importante que la meta, en el tour que hice dirección a la Laguna Colorada ha vuelto a suceder lo mismo, las formaciones rocosas del alto altiplano (superiores a 4.000m) son mágicas, tierras de colores, cerros nevados al fondo, lagunas multicromáticas, desiertos, … y una buena compañía han hecho de ese trayecto uno de los más alucinantes de esta ruta hacia el Sur.

El grupo
Contraté el viaje de cuatro días, tres noches en Potosí, pero la ruta comenzó en Uyuni. En el 4x4 íbamos Octavio, el guía cocinero; Ini, su ayudante; cuatro franceses, porreros; una argentina, antropóloga y yo. Hubo buen rollito durante todo el trayecto. La primera etapa fue el Salar con vuelta a Uyuni para pernoctar porque las lluvias imposibilitaban hacerlo donde en principio estaba previsto. No hubo quejas, todos nos queríamos dejar llevar…

San Cristobal, minería bien hecha
Según llegas a este pequeño poblado algo choca, por su configuaración, si has visto otros de la zona. Y preguntas… Según cuentan es el mayor proyecto minero del mundo, plata, zinc y plomo. Según dicen, la gran esperanza del árido altiplano en una tierra castigada por la nada y engañada mil veces. Según parece las cosas funcionan. Según me informo la empresa además de construir un pueblo nuevo, con comodidades pactadas con los pobladores, ha realizado grandes obras de infraestructura: hospital, colegios, cursos de capacitación, mercado, traslado de la iglesia piedra a piedra desde el antiguo poblado, carreteras y está construyendo una vía férrea. Según veo es posible compaginar beneficios económicos con el respeto a los trabajadores. Que cunda el ejemplo, por favor.

¿Paisajes lunares?
Eso es lo que a menudo se afirma cuando nos encontramos con zonas estériles, áridas, sin vegetación y de formas extrañas. Pues no, mentira. Con el tiempo y la experiencia me he dado cuenta de que el planeta tierra tiene tal variedad de climas, de atmósferas que se esconden bajo ese concepto de lunar que es difícil imaginar que la tierra selenita le llegue a los talones. Los vientos, las corrientes marinas –debería hacer un post sobre la corriente de Humboldt, porque es impresionante su poder–, el sol, el Norte o el Sur… tantas cosas configuran nuestro ecosistema que ni regando la luna se podría comparar.

Por cierto, hablando de la luna
Estoy un poco desencantado con mis lectores/as, el otro día, cuando empecé a hablar de Bolivia, Copacabana, puse una imagen de la luna de la cual esperaba algún comentario, pero no hubo ni uno. Nadie se percató o al menos nadie hizo mención de ello de que el cuarto creciente ahí expuesto es diametralmente opuesto a la que vemos en Europa. Sí, sí amigos, la luna aquí es un espejo de la nuestra: Es una "C" perfecta, que crece de izquierda a derecha y no al revés como la nuestra. Nada que ver, amigos. Una pena, lectores, una pena, sobre todo teniendo en cuenta, uno, el coñazo que doy con nuestro satélite rey, y dos que una de las páginas más visitadas de este blog es la de las fases de la luna.

¿Para cuándo Chile?
Eso me pregunto yo. Teóricamente hoy debería dar por finalizado el capítulo boliviano, pero teniendo en cuenta la hora, 3.30 de la mañana, que en un rato tengo que agarrar un bus hacia el sur de Chile y que me enrrollo con otros temas que no tenía previsto, hacen que no sea posible. Pero os prometo que éste es el penúltimo, que mañana o pasado, finalizo con el Altiplano conduciéndoos por lugares que ni en vuestra imaginación existen. Buenas noches, amores. Buenas noches, Santiago. Hoy toca no dormir, me esperan 12 horas de viaje.

domingo 17 de febrero de 2008

El Salar de Uyuni, el espejo de la tierra

A veces cuando vemos algo que nos impresiona mucho nos quedamos con la boca abierta y entramos en una especie de éxtasis del cual nos cuesta despertar y cuando lo hacemos más difícil todavía nos resulta comunicarlo. El Salar de Uyuni no es que sea bonito, es deslumbrante, alucinante, es… una maravilla con mayúsculas. Es sin lugar a dudas una de las experiencias más fuertes que he vivido en estos ya 10 meses de viaje

El oficio de escritor
En estos momentos son los que hecho en falta la literatura, el saber escribir, contar en palabras los que mis ojos han visto, lo que mi piel ha sentido. Me doy cuenta que no sé, que no puedo, que soy un analfabeto al cual le falta léxico, poesía o como queramos llamarlo.
Por otra parte, y esa es mi defensa, te lo pueden contar, puedes ver espléndidas fotos o un documental impresionante en la tele, pero os prometo que nada, absolutamente nada lo iguala. Hay que verlo, tienes que verlo para creerlo. Es como cuando te cuentan cómo es el desierto, si no lo has vivido, pisado no sabes cómo es. Eso es lo mágico de los viajes: el sentir en carne propia el universo que nos rodea.

Las siete maravillas naturales del mundo
Actualmente existe una campaña para promover las siete maravillas naturales del mundo, supongo que, como casi todo, estará bastante manipulado y dado la repercusión económica que tiene habrá muchos intereses comerciales por medio. Soy un ignorante respecto a África y Asia, pero creo que en América hay varias joyas que son dignas de estar en esa lista: el Gran Cañón del Colorado, en EEUU; los Tepui en Venezuela: el Amazonas, Amazonas y Amazonas (varios países,) y el Salar de Uyuni y alrededores en Bolivia.

¿Qué Salar has visto?
Es lo que debéis preguntar a todo aquel que os comente que lo ha visitado, porque hay varios, según la época del año y, muy importante, la hora del día, lo digo por la luz y sus reflejos. Yo he visto el Salar en enero, verano aquí y temporada de lluvias, nada que ver con el de junio o agosto en el que no hay ni gota de agua y todo es pura sal y que es el más visto en imágenes. De todos modos es un paisaje único, que posiblemente no existe en ningún otro lugar del mundo.
Mi salar, –lo poco que he visto, porque tiene una extensión parecida a la provincia de Salamanca– estaba cubierto de un palmo de agua, y precisamente por ello tiene muchas partes que son inaccesibles, pero sinceramente no importa, es tan mágica la experiencia que el no haber visto unos cactus o una islita dentro de ese mar de sal me parece insignificante, además el exceso de droga es malo.
Mi Salar era un espejo en el cual se ve reflejado el horizonte, las montañas, el cielo, las nubes. Es una superficie extremadamente plana que no tiene fin, no lo abarcas con los ojos. Lo vi con luz de mediodía, con el sol alto y abrasador a pesar de estar a más de 3.600 msnm. Me cuentan que al atardecer es diferente. Lógico, cuando el sol se acuesta la luz se torna en un mar entre naranja y rojo.

Colchani, la sal es su vida
Ahora están de parón estacional. Llueve. Y su elemento económico está demasiado mojado. Colchani es un pequeño pueblo que tiene el monopolio de la sal en la región. Todo el mundo vive para, con y por la sal. Sus pieles están curtidas, quebradas por la luz cegadora, el aire helador y la salmuera. Debido al turismo también se dedican a hacer horteradas para el consumo guiri: un hotel de sal, mesas de sal, camas, sillas, figuritas absurdas, esculturas… Pura basura, con perdón. En cambio no tiene un centro de interpretación y los secaderos de los bloques están olvidados. En fin, nadie les ha enseñado.

viernes 15 de febrero de 2008

Uyuni, un cementerio de trenes

Llegué a Uyuni procedente de Potosí por una carretera de trocha que en el futuro de cercano tendrá asfalto. El destino final, sin embargo no es este poblado sino el salar que le da nombre. Una excursión de 4 días que mañana o pasado os comentaré. Me hubiese gustado llegar en tren, pero no hay servicio desde la ciudad del Cerro Rico. Lo primero que a uno le extraña cuando llega allí son las grandes avenidas que posee –de cuatro carriles con mediana ajardinada en el centro– en una ciudad pequeña, que no tiene más de 12 mil habitantes (censo del 2005) y que se encuentra en medio de la nada. ¿Por qué?

A la sombra del ferrocarril
Uyuni fue fundada a finales del XIX para convertirse en un gran punto ferroviario y comercial, iba a ser el punto neurálgico de los trenes cargados de plata que irían desde las minas de Huanchaca hasta Antofagasta (Chile) para allí salir al mundo. Se pensó que aquello iba a ser algo grande, y en cierto modo lo fue, pero por muy poco tiempo. El sueño acabó pronto. El ferrocarril también. Hoy sólo queda una línea dos días a la semana y un magnífico cementerio, de locomotoras.

Vuelve la gloria
La ciudad renace, más de 40 agencias de viajes, población creciente, inversiones en infraestructuras. Los alrededores de esa ciudad –punto de partida para las excursiones a tierras más alta y a una de las maravillas de la naturaleza: el Salar de Uyuni– se puedne convertir en una nueva mina de plata para sus habitantes. Si lo saben cuidar, administrar y vender. Pocas cosas tan bellas he visto en mi vida.

Arqueología industrial
Esa estética la descubrí tarde, avanzada la veintena. En Alemania, ¡verdadero museo industrial! Allí vi por primera vez lo que era un País industrial, estamos hablando de los 80: máquinas como edificios, factorías como ciudades, fábricas y minas convertidas en museos… desde entonces la chatarra, el óxido, las minas, las naves … todo lo que ha pasado por las manos del hombre y posteriormente lo ha abandonado por obsoleto, me fascina.

Un cementerio de trenes
Puro óxido, locomotoras a carbón que con el gasoleo se quedaron anticuadas, en un secarral a más de 3.800 msnm, se ha convertido en destino turístico. No es para menos. Son esas joyas que por casualidad deja el ser humano sin ninguna importancia y de repente alguien se acerca, lo ve y habla bien de ello, y los del pueblo, dirán "qué raro a los gringos les gusta ir a ver esas viejas locomotoras", así, poco a poco y sin entenderlo muy bien los tour operadores locales lo incluyen ente sus ofertas.

miércoles 13 de febrero de 2008

¿Potosí, debería existir?

La segunda ciudad a más altura del mundo, casi 4.000 msnm. Pasado glorioso y doloroso. Capital del departamento más pobre de Bolivia. Hoy subsiste gracias a la minería y al turismo. y en el fondo no debería existir, porque allí nunca hubo población alguna hasta que surgieron la minas, porque el oxígeno es un hilo, porque no crece nada, o muy poco, y el agua es un bien escaso. Los vientos la torturan y no existe medio de calentar más que importándolo, no ahora, sino de siempre. Y sin embargo residen más de 130 mil seres.

Calor, por favor
Busqué un hotel con calefacción, caro para Bolivia, pero confortable para mi. Odio pasar frío en interiores, y en el Altiplano entres donde entres no calientan, no se quitan la prendas de abrigo, compras un tour con chamarra, ellos también; quieres un café y te lo sirven humeante y casi con guantes… cenas con la chupa puesta. Y no lo entiendo – y no es por una cuestión de pasta, en Bolivia el gas es baratísimo, lo producen– es un problema de mentalidad, de no cambiar, de ¡como siempre hemos estado así, para que cambiar! Un negocio que genera plata debe poder dar calor ¡por favor!

Visita a la boca del infierno. Minería del XIX
Era casi mi único objetivo allí, visitar ese colosal termitero repleto de agujeros, bocaminas, ver de primera mano ese lado de la historia negra del colonialismo español. Me disfracé de minero occidental, allí visten todavía peor y me introduje, na poca cosa, 5 niveles, y a pesar de no ser claustrofóbico me emparanoié con lo del oxígeno, porque cada vez que hacía un pequeño esfuerzo notaba la falta de aire, así que estuvo bien no bajar más, donde las temperaturas llegan a 45 grados y no sé si llega el aire.
La minería allí practicada es antidiluviana, a pelo, sin casi maquinaria, hombres mal perpetrados y mujeres que buscan entre las piedras los restos. Hoy, apenas hay plata, se busca estaño y zinc. La coca y el alcohol etílico de 96 grados, repito, 96 grados, son parte de la dieta diaria. Muy triste

Iglesias hasta en la sopa
Llegó a haber 36, hoy muchas menos. Algunas son magníficas y su labrado de la piedra espectacular. Se pueden dividir en dos tipos las que miran al Cerro, para blancos y gentes pudientes y las que dan la espalda al Cerro, reservada para los indígenas, dado que estos tenían prohibida la entrada a las de los conquistadores. Están todos, los franciscanos, lo jesuitas. lo dominicos, las agustinas… Todos. Al olor de la pasta, lo de salvar almas les importaba un huevo, la cosa era pillar tajada. Es así, para que engañarnos.

Tarde de teatro
Lo vi anunciado ya en Sucre, verlo también en Potosí me atrajo. "Que venga el exorcista" anunciaba el cartel. Allí me fui, al cine teatro de Potosí, una sala antigua, asientos de madera y telón con agujeros…y fría, muy fría. Rodeado de bolivianos, familias, jóvenes, parejas, palomitas, perritos calientes y papas fritas. Me emocioné, como siempre que estoy en esos entornos, cada vez que veo a la población autóctona en su ambiente, con sus cosas, sus costumbres. Para mi ahí estaba el espectáculo y no sobre el escenario, por otra parte malísimo en la puesta en escena, en la obra, trabajo de actores… una ruina, pero para mi fue mágico ese momento.

Benditos sean lo carros, nuevos
Así venía a decirlo el alcalde, fue el acto de entrega de las nuevas vagonetas policiales. La última vez fue allá por los 90 y ya era hora. El discurso, plagado de datos económicos, de gastos y de los grandes valores de las fuerzas de orden. Tal acontecimiento atrajo a todas las fuerzas vivas de la ciudad, concejo, autoridades militares y eclesiásticas e incluso a la banda de la policía. Fue una inauguración sencilla.

martes 12 de febrero de 2008

Potosí, la ciudad que más ha dado al mundo y menos ha recibido

En Potosí necesariamente hay que hablar de pasado. De haber sido la capital de América es hoy una ruina total, pobre, fría y desconchada, con un monte precioso y asesino que la domina, el Cerro Rico. En la capital de la plata se sintetiza lo que fue la barbarie española, la codicia humana en el nuevo continente. Fueron millones los muertos, cada peso acuñado costaba unos diez indios. Las cifras son espantosas, vomitibas. He seleccionado una serie de párrafos que dedica Eduardo Galeano en su obra Venas abiertas de América Latina a esta ciudad.

"En 1545, el indio Huallpa corría tras las huellas de una llama fugitiva y se vio obligado a pasar la noche en el cerro. Para no morirse de frío, hizo fuego. La fogata alumbró una hebra blanca y brillante. Era plata pura. Se desencadenó la avalancha española." Eso cuenta la leyenda

"Dicen que hasta las herraduras de los caballos eran de plata en la época del auge de la ciudad de Potosí. De plata eran los altares de las iglesias y las alas de los querubines en las procesiones: en 1658, para la celebración del Corpus Christi, las calles de la ciudad fueron desempedradas, desde la matriz hasta la iglesia de Recoletos, y totalmente cubiertas con barras de plata. En Potosí la plata levantó templos y palacios, monasterios y garitos… La espada y la cruz marchaban juntas en la conquista y en el despojo colonial.

"… pero a partir del descubrimiento del cerro, Don Quijote de la Mancha habla con otras palabras: «Vale un Potosí», advierte a Sancho. Vena yugular del Virreinato, manantial de la plata de América, Potosí contaba con 120.000 habitantes según el censo de 1573. (…), la misma población que Londres y más habitantes que Sevilla, Madrid, Roma o París. Hacia 1650, un nuevo censo adjudicaba a Potosí 160.000 habitantes.

"A comienzos del siglo XVII, ya la ciudad contaba con treinta y seis iglesias espléndidamente ornamentadas, otras tantas casas de juego y catorce escuelas de baile. Los salones, los teatros y los tablados para las fiestas lucían riquísimos tapices, cortinajes, blasones y obras de orfebrería; de los balcones de las casas colgaban damascos coloridos y lamas de oro y plata. Las sedas y los tejidos venían de Granada, Flandes y Calabria; los sombreros de París y Londres; los diamantes de Ceylán…"

"Bolivia, hoy uno de los países más pobres del mundo, podría jactarse –si ello no resultara patéticamente inútil– de haber nutrido la riqueza de los países más ricos. En nuestros días, Potosí es una pobre ciudad de la pobre Bolivia: «La ciudad que más ha dado al mundo y la que menos tiene», como me dijo una vieja señora potosina, envuelta en un kilométrico chal de lana de alpaca, cuando conversamos ante el patio andaluz de su casa de dos siglos. "

"Según el marqués de Barinas, entre Lima y Paita, donde habían vivido más de dos millones de indios, no quedaban más que cuatro mil familias indígenas en 1685. El arzobispo Liñán y Cisneros negaba el aniquilamiento de los indios: «Es que se ocultan –decía– para no pagar tributos, abusando de la libertad de que gozan y que no tenían en la época de los incas»."

"La Corona consideraba tan necesaria la explotación inhumana de la fuerza de trabajo aborigen, que en 1601 Felipe III dictó reglas prohibiendo el trabajo forzoso en las minas y, simultáneamente, envió otras instrucciones secretas ordenando continuarlo «en caso de que aquella medida hiciese flaquear la producción»."

"En tres centurias, el cerro rico de Potosí quemó, según Josiah Conder, ocho millones de vidas. Los indios eran arrancados de las comunidades agrícolas y arriados, junto con sus mujeres y sus hijos, rumbo al cerro. De cada diez que marchaban hacia los altos páramos helados, siete no regresaban jamás. Luis Capoche, que era dueño de minas y de ingenios, escribió que «estaban los caminos cubiertos que parecía que se mudaba el reino». En las comunidades, los indígenas habían visto «volver muchas mujeres afligidas sin sus maridos y muchos hijos huérfanos sin sus padres» y sabían que en la mina esperaban «mil muertes y desastres». Los españoles batían cientos de millas a la redonda en busca de mano de obra. Muchos de los indios morían por el camino, antes de llegar a Potosí. Pero eran las terribles condiciones de trabajo en la mina las que más gente mataban. El dominico fray Domingo de Santo Tomás denunciaba al Consejo de Indias, en 1550, a poco de nacida la mina, que Potosí era una «boca del infierno» que anualmente tragaba indios por millares y millares y que los rapaces mineros trataban a los naturales «como a animales sin dueño». Y fray Rodrigo de Loaysa diría después: «Estos pobres indios son como las sardinas en el mar. Así como los otros peces persiguen a las sardinas para hacer presa en ellas y devorarlas, así todos en estas tierras persiguen a los miserables indios...». Los caciques de las comunidades tenían la obligación de remplazar a los mitayos que iban muriendo, con nuevos hombres de dieciocho a cincuenta años de edad. El corral de repartimiento, donde se adjudicaban los indios a los dueños de las minas y los ingenios, una gigantesca cancha de paredes de piedra, sirve ahora para que los obreros jueguen al fútbol (…)."

"A fines del siglo XVII, Concolorcorvo, por cuyas venas corría sangre indígena, renegaba así de los suyos: «No negamos que las minas consumen número considerable de indios, pero esto no procede del trabajo que tienen en las minas de plata y azogue, sino del libertinaje en que viven». El testimonio de Capoche, que tenía muchos indios a su servicio, resulta ilustrativo en este sentido. Las glaciales temperaturas de la intemperie alternaban, con los calores infernales en lo hondo del cerro. Los indios entraban en las profundidades, «y ordinariamente los sacan muertos y otros quebradas las cabezas y piernas, y en los ingenios cada día se hieren»."

"No faltaban las justificaciones ideológicas. (…) Se transformaba a los indios en bestias de carga, porque resistían un peso mayor que el que soportaba el débil lomo de la llama, y de paso se comprobaba que, en efecto, los indios eran bestias de carga. Un virrey de México consideraba que no había mejor remedio que el trabajo en las minas para curar la «maldad natural» de los indígenas. Juan Ginés de Sepúlveda, el humanista, sostenía que los indios merecían el trato que recibían porque sus pecados e idolatrías constituían una ofensa contra Dios. El conde de Buffon afirmaba que no se registraba en los indios, animales frígidos y débiles, «ninguna actividad del alma». El abate De Paw inventaba una América donde los indios degenerados alternaban con perros que no sabían ladrar, vacas incomestibles y camellos impotentes."

"En el siglo XVII, el padre Gregorio García sostenía que los indios eran de ascendencia judía, porque al igual que los judíos «son perezosos, no creen en los milagros de Jesucristo y no están agradecidos a los españoles por todo el bien que les han hecho»."

domingo 10 de febrero de 2008

Cuadros en busca de autor…

Hay mucha pintura andina, religiosa principalmente, los clérigos de entonces se preocuparon de que algunos indígenas aprendieran pintura o escultura, bien, de hecho hay buenas escuelas, como la cuzqueña en pintura y la de Potosí en escultura. Bueno, pues en todos lo lugares que he visitado en el Altiplano, de Cuzco no me acuerdo, no hay ni una sola mención a los autores de esas obras que exaltan la vida de Cristo y de la parafernalia cristiana. Ni una. Todos los cuadros son anónimos. Anónimo, Anónimo. Sabéis por qué. Según me dijo un sacristán porque la Santa Madre Iglesia no permitía que los indígenas firmasen obras cristianas: eran indios. ¿Dónde está eso de que todos somos iguales ante los ojos de Dios, dónde?

Sólo los blancos tienen derecho a ser representados
Todas las ciudades peruanas y bolivianas además de tener bustos, esculturas erguidas y ecuestres a sus liberadores, Bolivar, Sucre… tiene infinidad de bustos dedicados a su próceres, diputados, salvapatrias, militares "pierdebatallas" y gente de buen vivir. Personas que teóricamente hicieron muchas cosas buenas por su países. No lo niego, aunque habría que investigar… Evidentemente todos son blancos, puros, vestidos según la moda del momento, etc, etc.
En todo el trayecto andino no existe ni una sola mención, escultura o dedicatoria al 80 % de la población, a sus mineros, cocaleros, antiguos líderes tribales, yo que sé… a la mujer aymara o al color de su piel. No sé, algo que demuestre que esos países están habitados por diferentes gentes. Sólo hay una dedicada al indio Yupanqui, modelador de imagen de la Virgen de Copacabana y sólo por eso.
Para entender esto hay que tener en cuenta que estos países pertenecen a una clase, a los hijo-de-algo, a los hidalgos de aquí, que no necesariamente han de tener apellido español, también puede ser croata o alemán, los demás, el resto de la población, los indígenas principalmente, están para servir a sus amos. El país no les pertenece… o al menos hasta ahora. Si cayese una bomba de neutrones y matase a toda la población, las generaciones futuras no tendrían ninguna evidencia "artística" de que esas tierras ha estado poblada mayormente por indígenas, sino sólo por blancos con bigote y perilla.

Educación en lengua materna
Por primera vez en la historia y desde hace un año, en Bolivia, se puede aprender aymara y quechua en la escuela. Hasta ahora la lengua que hablan casi el 70% de la población había estado marginada de la educación. Y mira que yo soy de los que creen que es necesario que mueran lenguas para que nazcan otras, que así ha sido siempre, pero vosotros creéis posible entender toda una región tres veces mayor que España a la cual se le niega su lengua, y cómo querrían expresar en español tantos conceptos andinos. Imposible.

Arte naif en las iglesias actuales
No es que visite muchos templos religiosos en este viaje, pero en Bolivia he inspeccionado algunos. A menudo me he encontrado con… estas cajitas –pregunté varias veces cómo se llamaban, pero nadie me supo decir, sólo hacían referencia al santo o virgen que van en su interior–, que me recuerdan a esas vírgenes que en mi niñez iban de casa en casa y en las cuales había que meter unas monedas para después pasársela al siguiente vecino. Tiene algo de tierno, de infantil que las hace para mi reliquias adorables. Por eso están aquí

sábado 9 de febrero de 2008

Sucre, la ciudad blanca de las pintadas

Toda pintada, de blanco, impoluta. Toda pintada, de grafitis, manchada. Con gracia. Los que me seguís habréis visto en la sección No Comment algunas pintadas, pues pertenecen a Sucre en su mayoría. Ciudad estudiantil, turística y con cierta solera al ser y considerarse Capital Constitucional del Estado, aunque el poder central se encuentra en La Paz, desde hace más de un siglo. Los sucreses reivindican su derecho, patalean.

Bolivia nunca ha ganado una guerra. Existencia dudosa
Las ha perdido todas, la pobre. Desde mediados del S XIX sus vecinos le han ido quitando tierras. Todos. Primero fue la alianza Británico-Chilena, le quitó el mar, Brasil le pellizco dos buenos trozos, casi le deja sin selva. Los argentinos, por el Sur se apuntaron al banquete y se llevaron tres trozos, grande, mediano y pequeño, ¡en fin! A primeros de del S. XX Perú también quiso su parte de pastel. Se la llevó. Paraguay, pequeño, pero matón, en el año 35 fue el último en saciar su hambre, fue sanguinaria la lucha en defensa, y en ataque. Todas son guerras perdidas. Ha tenido otras guerras, internas, que ya se pierden antes de comenzar.

Cambas contra Kollas
Bolivia se quiere dividir, la quieren dividir. La selva, la ceja de selva, la Media Luna, así llamada, quieren decir adiós a Bolivia. Separarse, formar un nuevo Estado. Son las regiones ricas donde el petróleo y el gas fluyen alegremente y existe una mayor proporción de raza blanca, y peor se trata a la raza indígena. Santa Cruz los abandera, con fuerza. Quise ir para conocerla, las lluvias me lo imposibilitaron, en la prensa de Sucre leí que hubo muertos al día siguiente. Sabrá reponerse de esta enfermedad? Aguantará un siglo sin volverse a desintegrar? Quién lo sabe!

Mucha mendicidad
Demasiada, hasta ahora el país más mendicante, en todas las ciudades, en todas las calles, generalmente mujeres con un miembro o dos de su familia. Abuelas, mamás, jóvenes, todas las edades. Y niños, muchos niños rogando una limosna. No doy plata. Nunca. Y menos a los críos. Sentadas, inmóviles, con su mantas, sus aguayos, tanto aymaras como quechuas. A veces compro comida o les invito a comer.

El príncipe de Bolivia. Su palacio
Como en los cuentos. Estas tierras también tuvieron su príncipe, Francisco y su princesa Clotilde y su castillo de hadas, La Glorieta. Lo más interesante que he visto en arquitectura ecléctica de los últimos meses. Un palacio de finales del XIX, de rico, de príncipe, un principado, el de la Glorieta. Otorgado por un Papa debido a la labor filantrópica en pro de los pobres de su esposa Clotilde Uioste. Poco duró el principado, murieron sin descendencia.
El arquitecto tuvo que sudar, el encargo era reunir en una misma estructura la historia de la arquitectura europea, parece un palacio renacentista, minarete con cúpula bulbiforme, campanario gótico inglés, arcadas mudéjares, Una joya. El interior no puede verlo, está en reforma, financiado por Cooperación española.

!Comida gratis!…, pa´los extanjeros
Y que no me venga uno regateando que lo mato. Es tan barato llenar el estómago que da hasta vergüenza. Por ejemplo, un plato combinado, llamado Pailitas, con un trozo de lomito, un huevo, salchicha, ensalada y papas fritas, 75 céntimos de Euro, un jugo natural, grande, sabroso, 18 céntimos, una empanada rellena, 10 , ¿Sigo? Solomillo a la pimienta con cerveza y un cortadito , 3,96. Menús turísticos a 90 centimos. Es gratis o no, cuando se viene con valuta del hemisferio norte.

En busca de un dinosaurio conocí a una mujer…
Era la guía. Cecilia. Un belleza. Estaba impecable, cuidado corte, las gafas, los labios, los complementos a juego, aretes, collar y anillos. Y el paraguas o parasoles, en este caso…. Un conjunto perfecto. Y su voz… No os pasa a veces que con la voz veís los ojos, pues eso. Me dio su teléfono, esperó mi llamada. Lo hice, quedamos para desayunar y nos despedimos. Fue bonito mientras duro. Tranquis, sólo la conocí, tome un café y se acabó.
A pocos kilómetros de Sucre hay un parque cretácico, lo llaman, donde se pueden apreciar numerosas huellas, a demasiada distancia, de los diferentes saurios que pisaron esos parajes. Es una superficie, que debido a los movimientos tectónicos se ha transformado en pared.

viernes 8 de febrero de 2008

En defensa del reguetón. Minutos musicales


Entre la gente adulta el reguetón es seriamente criticado, y pueden tener razón: tiene poca base rítmica, lo sé… un puto sampler que repite uno o dos acordes machacónamente y muy subido de bajos, lo sé… Qué las letras son machistas, que no tienen contenido, también lo sé… etc, etc. Algunos, incluso, declaran que no es música, bueno, vale. Pero lo bonito que es verlo bailar, qué; lo sensual y muchas veces guarro del contorneo, qué. Y no os gustaría tener 20 años y acercar con tanto descaro vuestro cuerpo a una mujer, de verdad que no?, hablo como hombre, naturalmente… Y por qué les gusta tanto a las chicas mover sus caderas… y todo su cuerpo a ese compás . Eso me fascina, En las pistas en cuanto empieza a sonar se llenan, son ellas las que arrastran a sus hombres a perrear, si es él el que que saca a la pista ella controla los movimientos, y depende de la mujer el que se acerque más, se roce, agache o frote su cuerpo contra el hombre. Si él se pasa, ella sabe cortar sin dejar de moverse. Insisto es fantástico, para bailar, para mirar, para los jóvenes, para divertirse, para la noche. En el fondo es música callejera. Es a respuesta latina al hip hop… y mucho más excitante. Además, como en todo, hay gente que hace buen reguetón y los hay muy malos, la mayoría. Os aconsejo Calle 13, puertorriqueños, fantásticos.

El Caribe, un triángulo impenetrable
Lo configuran México Cuba y Colombia, y países satélites. El Caribe en sí. Es fábrica de ritmos. Es tan fuerte la potencia musical de esas tierras que la música no española no tiene nada que hacer. Se puede copiar y adaptar a su creencias, pero nada más. Quizá un caso excepcional sean los Red Hot, que su disco Californication, también me ha acompañado desde México. Aunque, el Perales les gana por varios cuerpos. Sí, nuestro Perales.
Sus ritmos son tan dominantes, la cumbia, salsa, vallenato u otros compases caribeños que todo lo british les parece aburridísimo.Y no les falta razón, bajo su punto de vista entiendo que así lo piensen. La gente lo vive tanto que cualquier intruso es rechazado. Apenas se escucha música en inglés y si, entonces ritmos negros o calientes, hip-hop. Aquí no des recetas guitarreras, aquí manda el tambor… y lo que se pueda bailar. Nunca lo olvidéis.

Los Andes sintonizan sonidos lejanos
No ocurre lo mismo en los Andes que, además de su música autóctona, triste como ella sola, te permite escuchar otros sonidos más lejanos. Aquí lo anglosajón sí que ha penetrado. En el Caribe resultaba imposible sintonizar a Counting Crouse, Moby, Beck, Coldplay … música, aunque ya de hace unos años, que llevo en mi Ipod. En los bares, cafés, pubes, tirando a modernos sí se puede escuchar buena música, para mi, claro. Esto es muy muy personal. Los bares peruanos, bolivianos se lo curran y no se dejan invadir únicamente por las voces de los vecinos, ellos buscan más lejos, y muchos saben encontrar.

Mana, los Reyes Americanos
Dominan el paisaje musical latino desde hace más de una década, desde México hasta Chile, donde me encuentro, El mercado es suyo. Los mexicanos Mana son los reyes. es posible escucharlos en todos los sitios posibles, a todas las edades. Todos, absolutamente todos los latinos conocen a Maná.
Yo jamás me compraría un disco de ellos, pero reconozco que me gusta oírles, que su compañía me agrada, que me pone tierno, y me hace soñar. Sí, así de cursi, como suena. Con el tiempo son empalagosoos, no es música para meter, pero los preludios son siempre preciosos.

¿Qué hago yo en un sitio como éste?
Suelo a ir foros en los que por mi edad no pinto nada, no son de adolescentes, evidentemente, pero en ninguno pasa la treintena el personal. A menudo medito por qué no entro en locales –hay muy pocos, por cierto– más acordes a mis años. Me deprime sólo pensarlo, planteármelo, Me aburriría como una ostra, la música me espantaría y la visión también, pero sin embargo pertenezco a ese grupo. Prefiero ir a tugurios.

El crash de la industria discográfica
Sólo desde aquí, América Latina, he entendido el crash de los sellos discográficos. Aquí no se vende ni un solo disco nuevo, todo, absolutamente tod, es pirata. México, Nicaragua, Colombia, Venezuela, Bolivia, da igual todos venden en la calle –hay decenas de puestos– y en mercados donde puedes comprar el último éxito del momento, los clásicos, lo que quieras. He visto, en Guadalajara, por ejemplo, pasillos enteros de Cds y Dvds fueran de control, a unos precios de risa, algunas veces mejor empaquetados y hasta de aspecto original. Mentira! Puro maquillaje, son falsos. Nadie, salvo supongo algunos privilegiados, compra en tiendas de discos, es que además no se ven. Sólo la calle es su escaparate.

miércoles 6 de febrero de 2008

Cochabamba, ¡qué cuento!

Llegué caída la tarde, nada más bajar del autobús noté una temperatura media, suave; ya antes desde los ventanales lo había visto. El calor se ve, el calor o el frío tienen un lenguaje propio. El paisaje no los comunica. Bajé hasta 2.550 msnm, había descendido 1.100 m. Todo un mundo y no sabéis como lo agradecí. Además podía respirar.

Falta ladillo, ¿qué pongo?
Cochabamba es una city moderna, con infraestructuras, se asemeja poco en el paisaje urbano y humano, visto hasta ahora, y después, en Bolivia. Cafés y restaurantes con terraza, vida nocturna, un barrio colonial. Rascacielos, avenidas, calles estrechas. Mucha circulación. Un centro comercial modelo, en fin, esas cosas de la ciudades… La población ya no es aymara, domina el quechua, se ve en las polleras (faldas), son más cortas. Nos obstante la proporción blanca es mayor que en La Paz.

Los carnavales bolivianos
Ya han pasado, en Chile ni se sabe muy bien lo que es, pero en Bolivia es todo un acontecimiento, se vive para ello, un mes antes ya salen las charangas en formación para ensayar los pasos, desempolvar el vestuario. A dos semanas se sale en grupo para armonizar los movimientos. Toman las calles, se para el tráfico, los niños sacan sus pistolas de agua, la niñas se defienden con bolsas, de agua. Es una batalla campal, en la que participa toda la sociedad. Luego vendrá la verdadera fiesta, las mejores galas… los embarazos y los partos en noviembre. me los perdí, una pena, los mejores, se dice en Bolivia, son los de Oruro. Otra vez será.

Grandes movilidades
Hay muchos carros, en general en Bolivia hay mucha movilidad (vehículos), más de los que yo imaginaba en el país más pobre de Sudamérica. Todos iguales. El Toyota Corolla, el rey. Llegan de segunda mano a Arica (actualmente Chile) les cambian la dirección de la derecha a la izquierda y a andar. Son duros, dicen. Todos, absolutamente todos los taxis, bueno quizá diez no, en Bolivia son Corolla, familiares, grandes. Por qué, y dadas las mismas necesidades en Perú, país más rico, son los taxis tan malos y pequeñísimos y en Bolivia, más empobrecido, mejores y más voluminosos. Pues yo que sé! Será cosa de que alguien tiene el contacto y se está forrando.

No vivas de espaldas al agua
Es un principio oriental. Nunca sabes lo que te puede deparar. Cochabamba vive a espaldas, y además traiciona a su nombre (quechua: qhucha=lago pampa=planicie). Tienen una laguna como muerta, abandonada a que suba o baje según lo requiera el clima. Si son malas aguas es un error porque lo incrementas, y si son buenas porque quitas al entorno un placer que le pertenece: disfrutarlas. Las ciudades que viven de cara a las aguas que les circundan se hacen más bellas, atraen a más gente y son más saludables.

La Edad Media existe, negocios por calles
En gran parte de Latinoamérica sigue imperando la costumbre medieval de distribución de los espacios urbanos. Cada calle un gremio. Como allá. Europa, la de Curtidores o la de Herreros, aquí las zapaterías calzan toda una calle, las ópticas son únicamente visibles en otra, los abogados también tienen su cuadra. las placas solares dominan su propio espacio particular. Si quieres imprimir cualquier formato de papelería sólo puedes ir a tal rúa. Los escribanos también tienen su esquina, a lo antiguo, con máquinas de escribir, especialistas en llenar formularios… y lo que haga falta con tal de conseguir unos pesos.

martes 5 de febrero de 2008

Los Yungas, carretera de la muerte

Ya no existe. O al menos no para el tráfico diario de vehículos. Para emoción de los nacionales y disgusto de los foráneos, que vamos buscado sensaciones fuertes. Es la ruta que lleva de La Paz a Coroico, pueblito turístico distante a 100 km de la capital. Terreno Yunga, nombre precioso que designa una gran comarca al Este de los Andes. Se pasa de los 4.000 m hasta los 800, se pasa de la nada a la exuberancia. Gran parte entre nieblas, lo cual configura un paisaje aún más siniestro, más mágico. El trayecto duro son 65 km con un desnivel de 3.600 m. Puro vértigo. No pude hacerlo, lo vi… a distancia, donde me indicaba Felipe, el taxista cuyos servicios alquilé. Me llevó por la carretera nueva.

Conducir por la izquierda mata menos
En Bolivia se conduce por la derecha, como en toda América, salvo en una carretera, la de la muerte, ahí los camiones van por la izquierda para, en las subidas y cargados hasta los topes, no enfadar a la Pachamama y que ésta se mueva y les lleve hasta los infiernos, son sólo tres metros de ancho y apenas caben dos carros. Cientos de muertos al año ha sido la maldición de una carretera realizada por presos de guerras perdidas.

Los carros en las alturas
Según vas ascendiendo notas que se ralentizan. Que no pueden. Piensas: por qué no cambia de marcha el conductor, el auto se le está ahogando. Se ahogan. Te gustaría empujarlo, darle un ánimo. Imposible. No andan igual, les pasa como a los pulmones, no dan; no hay oxígeno. Los carros, camiones y buses se tornan morosos, pesados, Son leones heridos. Su marcha es casi a cámara lenta. Los motores se calientan, la gasolina no quema. Ellos también sufren soroche.

¡Hay que estar al quite, chaval!
En La Paz vi carteles que anunciaban el trayecto a los Yungas en bicicleta sin leer el total del mensaje publicitario. Me dije "uf Jorge, si tus pulmones no dan para andar como vas a hacerlo en bici" al mismo tiempo me parecía extraño la oferta, cómo es que va a venir gente hasta acá a montarse en bici de montaña para hacer una ruta tan alta y tan peligrosa. Debería haber preguntado, debería haberme informado. Y hubiese vivido la antigua carretera de la muerte: el trayecto es puro descenso, cuando llegas abajo te recogen y te llevan al hotel. Perfecto, pero eso lo vi cuando ya me encontraba en la carretera nueva montado en un taxí con servicio especial, es decir, sólo para mi. Me sentí fatal, ¡cuesta abajo, yo también la hubiese hecho!

Los Yungas, terreno afroboliviano
En un principio pensé que el nombre era un gentilicio de la gente que vive allí: población negra, antiguos esclavos, claro, traídos de Potosí porque allí reventaban y no salía rentable traerlos solo para morir: había que explotarlos. Además me sonaba como africano, Los Yungas! Suena bien. Los Yungas! La lógica volvió a fallar. Yungas es topónimo inca para designar a las tierras calientes. Acertado término. Según vas descendiendo, importante, es el lado Este, hacia el Amazonas, la temperatura va ascendiendo y el campo se vuelve fructífero, se ven bosques, las chacras sembradas, los frutales. El maiz, los platanales. Siento que vuelvo a la vida.

La Paz, de textiles, instrumentos, arte plumario y máscaras

Día de Museos. Tocaba. Me faltó el de la coca, supongo que único en el mundo. Pero hay muchas otras cosas que también son patrimonio boliviano o al menos tienen características propias de su tierra. Las telas, sus mantas. La música, sus coprotagonistas. Las plumas y su uso. Y las máscaras, únicas. El problema de los museos es que no se pueden hacer fotos, así que en la ilustración hay un poco de todo.

Máscaras
Estamos en Carnaval, tiempo de caretas, de disfraces. Hoy es igual el rico que el pobre. Hoy se intercambian… bajo máscaras. Hoy te puedes reír de todo… bajo una máscara. Ocultas tu rostro, ocultas tu alma. Te transformas, interpretas. Diablo, la muerte, la vida, la sorna, el condenado. Hoy es día de burla y Bolivia tiene un buen patrimonio. Desconozco de dónde viene la tradición, pero es fantástica. Quizá de tantos siglos de estar pisoteados, los indígenas y su desprecio hacia lo terrenal, sobre su propia realidad, sobre el hombre blanco. Lindas y bien presentadas.

Textil
Qué decir, es tan variado y comoplejo que me acojona escribir una sola línea. Cada grupo, cada zona, tiene sus propias particularidades: una trama, una greca que es como una seña de identidad. Formas geométricas, animales, humanas y fantásticas. Cada tela es una tesis en si misma. Hay que saber mucho, mucho para entender toda la simbología. A estas tierras vine porque dos profesores de textil de la Bauhaus lo hicieron en el año 34. Fue el hilo que me trajo a América. Lo que se por las calles es teñido con colorantes químicos, de ahí su florescencia, el bueno, el que dura, el clásico es de pigmentación vegetal y no tan brillante.

Instrumentos musicales
Quién no conoce la quena o la zampoña. Tantas veces las hemos visto, objeto de recuerdo para viajeros que vuelven, cualquier imagen de música andina lo presenta. Instrumentos de pastoreo y de fiesta. El charangotambién es boliviano!, de Cochabamba para ser más exactos, despreciado por los blancos de entonces al considerarlo "de los indios". El cretino de Pinochet lo llegó a prohibir, así como otros instrumentos andinos, porque podrían ser revolucionarios.

Arte plumario
Riquísimo. En sombreros, penachos, brazaletes, tejidos, tocados… Muy extendido desde las tierras altas hasta las bajas, en la Amazonía. Color, fantasía, luz, comunicación, arte, comercio entre la selva y las alturas, andinas. Celebración civil, religiosa, festiva. El arte plumario lenguaje en si mismo: en la jungla no se visten, pero no puede faltar un buen penacho para festejar. Quién no iría en su ciudad a una exposición de arte plumario si se la llevasen. Todos, Por qué, por lo exótico, por lo visual, porque es un flipe!

lunes 4 de febrero de 2008

La Paz, sube y baja, sube y baja

La consigna, anda despacito, come poquito y duerme solito, al menos los primeros días. La Paz es agotadora, no es su culpa, es así, una ciudad metida en un cañón, entre cerros, no apta para cardiacos. La Paz te ahoga, al menos a mi. Sus 3.600 msnm imposibilitan cualquier acelerón, lo pagas al instante, jadeas y sientes la falta de oxígeno. sube y baja, sin pausa. Ni pagándome por vivir residiría en esa ciudad, y sin embargo la habitan más de un millón y medio de personas, la mayoría con un amplio tórax.

Guirilandia
Curiosamente está siendo Bolivia, el país, de los visitados, donde estoy encontrando mayor número de extranjeros. Mochileros en general, con gran proporción de franceses, suizos y alemanes. Españoles, ni uno. Los hoteles están llenos, los albergues más. Y por qué se viene a Bolivia? Por la cultura? Por los increíbles precios? Se buscan pueblos milenarios.? La erótica del Movimiento de Evo Morales? Por qué es Bolivia un destino turístico? No lo sé! O es por todo ello junto? Puede ser.

Los cerros, sus vestidos
Son nuestras colinas, las faldas de nuestras montañas. Los he acabado cogiendo cariño, asusta vivir allí, pero tienen algo hermoso. Todas las grandes ciudades sudamericanas que he visitado los tienen, están vestidos, de viviendas, de infraviviendas, son un bosque de casas o chabolas, ladrillo visto, poco color. uno nunca sabe…, cuanto más lejos más penosos.

De mercado, en Los Brujos
La Paz tiene uno especialmente caracteristico que demuestra que el catolicismo es muchas veces una cortina. Es el mercado de los Brujos, donde se compran llamas disecadas, piedras, hierbas y semillas para homenajear a la madre tierra, a la pachamama. Impresiona, sobre todo ver los animales momificados. Aquí acuden no solo chamanes sino también amas de casa o padres de familia que buscan una bendición Kallawaya a través de un ofrecimiento a la tierra.

Cultura del quita y pon
Todos los días cuando amanece un ejercito de seres abren un almacén, sacan sus pertenencias, las arrastran bien con ayuda de medios mecánicos o a puro pelo, las exponen ordenadamente, cuelgan de sus ganchos o hacen verdaderas pirámides con sus mercaderías. Pasan el día sentados, abrigados con una manta y apenas sin moverse. Bajo lluvia, viento o lo que sea. Al final de la tarde, a esa hora en el que el sol se acuesta, comienza la tarea al revés, desmontarlo todo, objeto por objeto, zapato a zapato, bote a bote. se vuelve a empacar, cerrar las cajas y a golpe de espalda o de motor los trasladan a buen recaudo. Es hora de dormir, de hacer la caja… y esperar al siguiente amanecer. Aquí y en medio mundo.

La puta manía de controlar al personal
No entiendo de seguridad, civil, ni militar ni de na…, pero el constante control a la entrada y salida de las ciudades, –Chile incluido, y eso que es Primer Mundo– me parece considerar a todo ciudadano sospechoso… de algo. Y lo peor es que la población lo tiene asimilado, lo ve normal. Los Estados no permiten en su propias lindes la libre circulación de sus ciudadanos. Es lo de siempre: si no has conocido nada diferente te parece que el mundo es así. Pues no.

domingo 3 de febrero de 2008

Dedicatorias, cosas que me llegan, que me dicen

Una amiga, EH, con la que disfruté tres semanas en México me dedica un post en su nuevo blog, eso sí cambiándome el nombre. Dejo de llamarme JB para que se me denomine Miguel ¿?, supongo que el motivo es preservar mi identidad. Aunque no sé, dado que el texto es distante, como si únicamente me hubiese conocido en un café y hubiéramos tenido una charla de media hora, cuando más bien tuvimos una gran intimidad. He intentado dejar un comentario de agradecimiento, pero además de pasar un código de seguridad ella tiene que dar su permiso para que se publique ¿? Mundos diferentes, gentes diferentes.

Hace algunos meses otra amiga, RdlM, me envió estos micropoemas de Ajo, la de Mil Dolores Pequeños. Fabulosos. Directos al corazón. Me dejaron sin palabras y me hicieron llorar. No los entendí o no quise entenderlos. No sé si eran una declaración de amor o simplemente algo que se envía a alguien porque son bellos. Le dije en ese momento que me encantaría hacerle el amor. Me contestó: "ahora eres tú el que me ha dejado sin palabras." Mundos diferentes, gentes diferentes.

Imito a las plantas
y no me muevo,

imito a las nubes
y no me quedo,

imito al mar

y voy y vengo.

Imito a mis noches

y no te tengo.

A veces huyo de mi
para no encontrarme contigo.

Antes te amaba con razón.
Ahora te amo sin ninguna.

Arritmia
Odio el amor
y además lo odio
con tu corazón.

Amenaza
Te voy a tener que matar
no me queda otro remedio
el día menos pensado
te encuentran cosido a besos.

Al principio me dieron
muchas ganas de llorar
pero se me pasaron
y me entraron las mismas ganas
pero de que lloraras tú

Bolivia: calles limpias, mantón de Manila y otros

¿Mantón de Manila boliviano?
La manta como dicen ellas. Sí, es un lujo, un signo de estatus social. Llegó a Bolivia a través de las mujeres coloniales y lo adoptaron para sí primero las damas mestizas y más tarde las indígenas. Las cholas paceñas se lo ponen cada vez que hay que celebrar algún acontecimiento, los domingos, en bodas, cualquier momento en el que hay que ponerse guapa.

Limpieza versus pobreza
Hasta llegar a Bolivia y en todos los países que he visitado en mi vida siempre había unido que a mayor riqueza mayor limpieza. Siempre, hasta llegar allí. Este es un país pobre y sin embargo limpio, y no porque las autoridades barran las calles, no, sino porque sus ciudadanos cuidan más sus espacios comunes. Es cuestión de educación y de amor por lo que es de todos. Venezuela, amigo actual de Bolivia es inménsamente más rico y también repugnantemente sucio. Que aprendan de los bolivianos: una tierra limpia a pesar de su pobreza.

Nuevas tierras, nuevos alimentos
1. Fideos, gigantes; 2. Trigo tueste; 3. Pasancal, maiz tostado; 4. Arroz de cereal; 5. Melcocha, pasta a base de miel endurecida; 6. Poroto, palabra quechua para judía, semilla; 7. Chancaca, miel de caña de azúcar; 8. Habas; 9. Alfeñique, pasta a partir de azúcar; 10. Alberjas tostadas, guisantes; 11. Chancaca grande; 12. Manis, cacahuetes.

Árboles andinos
En los Andes apenas hay árboles, salvo cactus, el algarrobo y algunos tipos de arbustos. La primera razón es la falta de oxígeno a esas alturas y la segunda es que donde deberían crecer se talan para cultivar la papa, el maiz o la quinua (cereal andino), generalmente en terrazas, andenes dicen ellos. Cuando los mantienen, los árboles, forman curiosas crestas encima de los cerros.