viernes, 4 de enero de 2008

Iquitos, ¡me gustas!

Volvamos a la realidad, fantástica, pero realidad. el viaje parece que se ha cortado, son las fechas. Inevitable. Te lías…, de repente, compras… estás en compañía…, es un cambio y hay que adaptarse, abandonas otras tareas. Rompes con la cotidianidad, porque cuando se viaja también caes en una rutina, con diferente paisaje, en una cama distinta, pero rutina. Somos animales de costumbres.

Iquitos, apartada del mundo
Segunda vez, la primera hace seis años, con M. Ya entonces me cautivó, hoy se ha confirmado mi cariño. Iquitos, en medio de la jungla, es la mayor ciudad del mundo no unida por carretera a ninguna parte. 400 mil seres apartados del planeta, pero no aislados, su acceso es únicamente posible por barco, a través del Amazonas o avión, vía Lima. Ciudad ruidosa, muy ruidosa

y sin embargo amable. Sus gentes bellas, en juventud; amables y con un español lindísimo. Su medio de transporte, el carromoto, bellos pero muy estridentes. Renovados. Su arquitectura entre los gloriosos años del caucho, edificios sólidos, neoclásicos, hasta uno de Eiffel, y las viviendas de tambo (con pilotes sobre el agua), de madera y tejado de palma, mayormente. Dos mundos divididos desde siglos. Pero Iquitos está renovado, su asfaltado, sus carros , los negocios. Algo se mueve. En todo el Perú algo se mueve.









El malecón, un mundo de vida
Con vistas a las aguas, variantes del gran río, ha sido ampliado. Personas lo pasean, mayormente población aborigen, turistas y algún desalamado. No faltan los vendedores se artesanía con joyas hechas de semillas o vértebras de anaconda. Cafés y algún restaurante en su orilla. Al llegar la noche, salen las putas y los chaperos; comienzan las actuaciones, desde el invalido sin extremidades bailando en el suelo hasta graciosas imitaciones o juegos de magia; también los bailes populares o la capoeira peruana. Los enamorados tienen su riconcito, alejado.

Ensalada de chonta
o de corazón de palma. Deliciosa. Volví al restaurante donde la había comido. En el 2001. Igual de fresca, igual de sabrosa. Se trata del centro del palmito deshilachado como si fuesen tallarines anchos y aderezada como una ensalada o con una salsa de aguaje. Es fresca, de sabor único, nada que ver con los palmitos que en lata consumimos en occidente. Es otra dimensión; como comer verduras o saborear frutas. Otros mundos, otros sabores.

Cánones de belleza
No sé nada de ella, ni cómo se llama, ni su edad. únicamente que trabaja en un café. No sé nada de su grupo étnico, ni de su mezcla de sangre, si la hay. La vi sólo un rato, con los mexicanos, el tiempo de tomarse un café y tirarle unas imágenes. Dos sesiones rápidas, una a escondidas y otra con su permiso No intercambiamos palabra, aunque le pregunté si podía hacerle unas fotos. Me respondió con una sonrisa. La fotografié por su belleza, nada más. Extrema. Son rasgos del Amazonas, usuales entre las gentes de allá: los ojos profundos y ligeramente alargados… la nariz achatada… la boca carnosa y grande, labios muy definidos. La belleza indígena, da igual dónde, éste es un ejemplo, nada más, es mucho más inocente que la nuestra, más profunda, tiene algo de natural que, nosotros occidentales, blanquitos, hemos perdido. Me resulta difícil de explicar. Hay un algo en ellos que me hace vibrar. No siento lo mismo por los miles de turistas que me he encontrado, me fijo mucho en sus rasgos, vestiduras, actitudes corporales, dimensiones. Estas semanas más que otras. Y veo a personas desganadas, pálidos, ¡todos me parecen pálidos, enfermos! No encuentro una persona bella. Son prejuicios , lo sé, pero así lo siento.

Canela versus hielo
Definitivamente el color canela es el más hermoso que mis ojos hayan visto, no hay nada igual. Desde México hasta aquí la he disfrutado. En hombres y mujeres. Hasta que la descubrí, la dermis más exuberante que había observado la vi en Estocolmo, en noviembre del 88, una visita de 5 días. Allí exploré lo que era tener una piel blanca, blanca, casi que me daba miedo por su debilidad de color, pero por otra me fascinaba la pureza y la facilidad para el dramatismo, tanto que me hizo entender a Bergman, la luz del Norte…

Los problemas… El Bangkok latino
Tardé en verlo. De hecho, sólo cuando repetidamente visione las imágenes de Iquitos. Al niño, posaba para mi. En un principio pensé que únicamente me quería vender chicles o caramelos. A pesar de mi insistencia en no comprar nada, permaneció. !Ahora por fin lo entiendo! Se me estaba ofreciendo… Se alejaba… se tumbaba sobre la baranda, se sentaba… me miraba… y yo le fotografiaba. Yo era su potencial cliente.
Normalmente allá donde voy tengo relación con niños, los fotografío, compro chicles o les hago un par de juegos. Aquí no he querido, no he podido. Por la realidad circundante. Por no parecerme a otros hombres que vienen a estas tierras con otros motivos: sucios.
El turismo sexual. la explotación no ya de jóvenes, sino de niño/as, de crío/as. Los desalmados, los que buscan sexo con chiquillos/as. Sólo está penalizado hasta los 14. A esa edad ya es normal las relaciones sexuales (cinco años antes que en Lima) Se les ve en seguida. Hombres solitarios, de edad avanzada, gringos o europeos, buscan… les buscan. Los niños y sus padres saben a que vienen esos seres. Y en muchas familias, pobres, –no lo olvidemos nunca– ven como normal ese tipo de relaciones: traen plata, o un celular, o una cena. Las autoridades participan muchas veces en el juego.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Disculpa que te escriba para esto. Recién vi un comentario tuyo respecto a que como en todas las ciudades hay zonas más seguras que otras en Caracas. he buscado esta info. y no he logrado detectar qué zonas son más recomendables en términos de seguridad para conocer Caracas. ¿ podrías aconsejarme?

Gracias,

Rosario

Yuly dijo...

Hola anónimo, soy venezolana, y lo de la seguridad es bien relativo. En New York, Buenos Aires, Washington,Madrid, Sevilla tambíen hay registros de robos atracos y hasta asesinatos. Nos tienen satanizados con lo de la inseguridad.
Jorge se quedó en la zona norte de Caracas Las Mercedes, el municipio Chacao (Zona de gente de la clase media y alta) tienes variadas opciones de alojamiento en Caracas: Gran Melía Caracas,Ave. Casanova, URB. Bellomonte. Hotel Avila, Hotel Alba, entre otros si buscas en las gías puedes conseguir por las zonas de Bello Monte, Chacao, Chacaito buenas opciones de alojamiento. El resco es cuestión de cuidado. Suerte

Jorge Bonilla dijo...

Hola Rosario. Tiene razón Yuly en lo de que todo puede ser peligroso. Las zonas que te comenta son las correctas, aunque yo añadiría El distrito Altamira, en Chacao, donde están la mayoría de los hoteles. Si vas reserva, me tuve que patear varios hasta encontrar habitación. Un beso.

Anónimo dijo...

Sobre el comentario de jorge bonilla en su pagina, sobre iquitos-peru .si bien sabemos que en todas partes del mundo tenemos prostituciones sus habitos,sus cosas buenas y malas,deveriamos comentar cosas construtivas para el mejorar los pueblos o es el caso sr. JORGE B.en sus viajes disfruta de la belleza q tiene la selva de peru y otras ciudades. AMEN.