martes, 11 de marzo de 2008

Ushuaia, en el Fin del Mundo

Ya esta. Al fin, en el Fin, del mundo, buen eslogan publicitario para la ciudad más austral del planeta, Ushuaia, palabra proveniente de la lengua yámana: ush (al fondo, o al poniente) y wuaia (bahía o caleta). Hasta aquí habré recorrido 32 o 40 mil kilómetros. ¡Yo que sé! Algún día haré el recuento total. Casi 11 meses hasta llegar aquí, pero aún quedan algunas entradas hasta llegar a este punto. Os las relataré, queridos amigo/as, en los próximos días. Esto no se acaba todavía.
En la foto me encuentro sobre un glaciar, al fondo la ciudad, que se intuye y el Canal Beagle que se pierde en el infinito

Una centolla, la cena más cara
Me he dado un homenaje, he ido a cenar a un buen restaurante. Me han sentado en la mesa 18, a mi alrededor alguna pareja, familias argentinas, pocos extranjeros y alguna gente de mar. He tomado una centolla, marisco típico de esta zona, me la han servido ya vacía y limpia, con la caperuza de decoración. No me ha gustado esa presentación, hay más posibilidades de engaño. He deseado que me preguntasen por mi parecer, pero no lo han hecho. Una pena, porque tenía preparada la respuesta: "no deberían servirla así, los palitos de cangrejo a base de abadejo tratado saben muy parecido" Me han podido dar gato por liebre. Nunca lo sabré, aunque estaba rico.
Además me he pedido una botella pequeña de vino, blanco, un Sauvignon Blanc, la primera botella que tomo en todo el viaje. Me ha hecho efecto y escribo un poco piripi. Me hubiese gustado compartir ese momento con un amigo, una amiga e incluso con algún desconocido, me ha dado el punto tierno, melancólico, podría haber sido el de sacar pecho, el de la victoria, autosuficiente, pero no ha sido así. Esos estados son incontrolables, vienen y se quedan: estoy pensando más en el futuro, en mi vuelta, que en lo vivido hasta ahora. Un error.
De postre un flan casero, dicen, y un cortado, a la española. Posiblemente hay sido la cena más cara que haya pagado en toda la panamericana, 21 euros. Es mi dinero, era mi regalo. Esto sigue.

7 comentarios:

Princesa S dijo...

Hola Jorge, a mi me pasó lo mismo con la centolla, me dió la sensación de que era un timo, pero la comí en varios sitios y siempre daba el mismo aspecto. Debe de ser así. Mi padre preguntaba, pero es centolla gallega? y nos hartábamos a reir.
Ahora estoy en casa, he cometido el error de irme a esquiar y me he dado un trompazo de cojones, con el resultado de rotura de ligamento lateral interno, cruzado anterior y menisco. En fin encantador, tengo para tres o cuatro meses, incluídó el pase por el quirófano dentro de un mes.
Cuídate Jorge y a ver si intentamos hablar otra vez.
Por cierto, no nos has hecho ningún comentario sobre la luz, a mí ma pareció espectacular, es de día casi todo el día, aprovéchalo te aseguro que cuando vuelvas Madrid te parecerá oscuro y eso que llegarás para la primavera que ya será otra cosa.
Besos, muchos besos, y por cierto, no vuelvas a pensar en el después. Destierra esas ideas de tu pensamiento, el después llegará solo lo quieras o no y será bueno, seguro.
Más besos,

Yuly dijo...

Hola..., En la fotografía del Plano Corto estas de un moreno, que para que te cuento lo que se me pasa por la cabeza. Para Comerte J.A.

Yuly dijo...

Hola..., En la fotografía del Plano Corto estas de un moreno, que para que te cuento lo que se me pasa por la cabeza. Para Comerte J.A.

Yuly dijo...

Esoy de acuerdo con tu princesa, disfruta todo lo que hasta ahora has vivido no pierdas tiempo, ni energías lo más importante pensando en un futuro, dejas de disfrutar el presente. Es, el ahora el que importa. Besos...

Anónimo dijo...

un centollo preparado en forma de corazón acompañado de un sauvignon (encima blanc), y todo eso en fin, en el fin del mundo (por 21 euros) ... Bonito, perfecto, romántico, delicioso ... ¿Por qué no avisaste? Hubiéramos ido todas.

Jorge Bonilla dijo...

¡Ay, mi anónimo amor! No te avisé porque sabía que no vendrías. Fíjate en mi corazón en forma de caperuza, está girado, mira hacia otro lado, se cae… es por tu ausencia.

Anónimo dijo...

Para comer muy bueno, pero para amar un corazón con pinchos ... no gracias