lunes, 20 de agosto de 2007

Viaje a la Mosquitia, 1

Este ha sido el primer trayecto difícil desde que partí de casa, cuatro meses. Recorridos en pick-up, cayucos, pangas, camionetas y hasta en avioneta. Para que os situéis os aconsejo entrar en Google Earth o consultar mi ruta en Maps google –os podréis hacer una idea del paisaje y de la dificultad de transportación–, curiosamente tiene buena definición y en muchos caso se ve hasta donde residí. Ha sido conmovedor y he llegado a emocionarme de alegría. La mosquitia, cinco grupos étnicos, Miskitos, Pech, Garífunas, Tawahka y ladinos (mestizos) y sobretodo mucha mezcla, yo, si fuese hondureño, me denominarían indio.

La suerte del extranjero
El trayecto arranca en La Ceiba hasta Tocoa a las 6 de la mañana llegando a las 8.30. Espera hasta que la pick up se llene, me dejo engatusar por uno y no salimos hasta las 11, mientras, han salido ya varios. Me toca en la cabina junto a una mama con sus pequeños, un miskito de Belén y una jovén que se quedará en Batalla, en total seis más el conductor, la paila va hasta los topes de frescos (refrescos) y 4 personas más. En el camino subirán un predicador mexicano de la Igelsia de pentecostes y un médico cubano en misión humanitaria por dos años.

Carretera, pista, playa y sobre balsa
Las dos primeras horas son por carretera asfaltada, aunque intento mantenerme despierto para no perderme nada caigo en soñolencia continua. He dormido dos horas y media. Me espabilo cuando entramos en la pista de tierra, otras dos horas, poblados garífunas, población negra, los márgenes llenos de palmera africana, algunas vacas y caballos. Cruzamos puentes y muchos vados, Hector conduce como un maestro, ni lo baches se notan. Parada a comer en Iriona, Se acabó la pista, ahora toca playa, primero arena, luego entre el agua, el vehículo se inclina y acojona, pienso en los que van fuera, en la paila. Nadie parece estar preocupado, sólo yo muestro algun nerviosismo, soy el guiri. Recorrido precioso, Me muevo entre la emoción y el miedo. Es la primera vez en mi vida que emprendo un camino de este tipo. Ya no hay puentes, ya no hay vado, ahora para cruzar hay que montar en balsa hechas con tablas y bidones. Máxima tensión, precioso. Estoy que la gozo, Hector me pregunta si tengo miedo, le digo que no, que disfruto como un niño. Llegamos a Batalla, son la 16.30. Primera parte del recorrido.

Lagos, canales y ríos
Unas lanchas no esperan. Cada pasajero es un destino, cada lancha también, cinco vamos a Belén, otras dos horas de lancha, pasamos control policial a la otra parte del río, en Palacios, estamos en territorio narco, algunas casas evidencian mucha plata para lo que es el lugar, me piden que abra mi mochila, les respondo que con mucho gusto, son dos jóvenes soldados con un mando un poco mayor que ellos. Pura rutina, me comenta el predicador mexicano. no tocamos mar, aunque está ahí al lado, vamos por lagos, canales y atravesamos ríos. Ya estamos en tierra Miskita. Emocionante. De vez en cuando baja o sube algún nuevo pasajero, en Plaplaya se montan los dos últimos, una pareja holandesa con la cual haré buenas migas. Tambien van a Belén. Los lugareños anuncian lluvia, hay que prepararse, efectivamente a los cinco minutos esta diluviando, caliente. Avanzamos lento, hoy hay mucha carga. El capitan tiene que comprar un galón más de gasolina en Ibans. Ya queda poco, me dice uno del lugar. Ya son las siete, llegamos de noche, estamos en Belén, hay que descalzase para bajar

Belén, hoguera, danza miskita y noche en choza
En La Ceiba me dijeron que preguntase por Roberto, en la pista de aterrizaje que también es campo de fútbol, "él da hospedaje", el capitán nos acompaña durante un ratito con linterna hasta que nos indica que allí, donde las luces, está Roberto. "Hola, da Vd. hospedaje?" Nos mira raro y tarda en responder. "No". Y dónde podemos ir? Los holandeses tenían otro posible hospedaje, el mismo que nos dice Roberto, donde Mario, y… ¿cómo llegamos allí? Lo llama por radio para que nos venga a buscar. No responde. Nos acompaña un joven, el camino dura 20 minutos y yo con mi maleta mochila en la oscuridad entre charcos y zanjas. Mario no está. "Estará en la playa haciendo la danza moskitia". Efectivamente. Al rato viene, le sorprende nuestra presencia, nos pregunta si venimos a traves de "rutamoskitia", una agencia que hace trayectos por esa zona a precios de gringo, le respondemos que no, que venimos de por libre, no le cuadra, tarda en reaccionar y por fin nos dice que sí, que tiene una cabaña libre. Relax. Cenamos y nos invita a disfrutar del resto de danza miskita que está ofreciendo a una familia gringa. Allí vamos, más por respeto que por ganas, todo ese tipo de espectáculos para turistas son generalmente bastante cutres. Y así es, aunque yo no me corto un pelo y también bailo, además saco a unos niños que no paran de reirse cuando les hago fotos. Se acabó el baile, se acabó el día, toca ir a dormir con velas ¡son las 20.30! No tengo sueño a pesar de la paliza de viaje, tomo algunas notas. Primera noche con mosquitera, me lio, me enredo, si tapo por aquí se descompone por allá. Jodida ignorancia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

4 meses y "de cerca" ya ni te reconozco. Si no fuera por el hecho de que Hector está tocando el "vehículo", casi diría que tu eres el conductor. (pero por la forma en la que posas tu mano en el hombro de Hector deduzco que has sido el copiloto ... el mejor del mundo, naturalmente)
Buen viaje del caribe al pacífico, que según tengo entendido (virtualmente) tienen que ser dos mundos muy diferentes.

carlos dijo...

Linda excursión a la Mosquitia. Me encanta la primera foto, la del vehículo, cargado de cocacolas, papel higiénico, grandes cajas de cartón... y tu maleta bien colocadita. Y la cinta marrón cubriendo el cristal roto, como en cualquier continente. Lo estás pasando bravo, chaval. Abrazos