viernes, 3 de agosto de 2007

Nicaragua, uno vuelve donde se apasiona

4 días, sólo. Por ahora. Etapa rápida en mi camino a Costa Rica para ir a recoger a tres amigas de España. Etapa de descanso en casa de Julián, un amigo de Managua. Etapa de encuentro con un gran amor. Etapa, porque volveré en tres semanas. Nicaragua es mucho, para mi.

Me enamoré y algún disgusto me dará
Ay, mi Nicaragua! "La dulcemente violenta" , en los 80, de Julio C. "Ay Nicaragua, Nicaragüita la más linda de mi querer", de Carlos MG. Me enamoré de ella hace un año. Fue un flechazo. Me costará ser imparcial, habla un enamorado. Se olvida la realidad se vive la fantasía. Todos sabemos de eso. Pero que dure, que dure hasta que encuentre otro amor.
Éste es un país inocente, en cierto modo infantil. Nosotros somos más pérfidos. Pobre, muy pobre. El segundo de toda Latinoamérica después de Haití. No tienen ni para construirse un parlamento, se lo tienen que regalar. En las calles no hay carros y si se construye algo es porque es una donación de un país amigo.No saben lo que es el turismo, No lo conocen, ¡les llegan 500 mil turistas al año! Es un país rico, en su gente, abierta y cautivadora, en sus paisajes, bestiales –otros, y yo también, hemos querido ver El Paraíso en Ometepe, pero ya hablaremos de esto–.

Algo pasó hace un año. Antecedentes
Sí, y muy fuerte. Desde entonces no soy el mismo. Fue mi primer viaje solo desde hacía 28 años y algo cambió en mi vida. Una experiencia reflexiva. Fueron tres semanas, 10 días en Guatemala y 10 en tierra Nica. La noche y el día. En la primera me sentí incómodo, no encontraba mi sitio, aunque vi maravillas; en la segunda fue amor a primera vista. Y aquí estoy de nuevo, pletórico. Hace un año comenzó este viaje, al menos mentalmente, volví a casa confuso pero con energía. Pensé dejar el trabajo, liquidar todo –no tengo nada– y largarme; pensé en adoptar dos niños nicas; pensé en el sentido de mi destino; pensé en cómo ser feliz. La enfermedad de mi madre y su posterior fallecimiento –dos meses intensos, de amor puro, de entrega, de mimos, con un final previsto: se fue rápido, se fue feliz– trastocaron mis reflexiones. Las aparqué.

Malos entendidos. La resaca de la sangre
Para información del personal, este país, Nicaragua, es un país tranquilo. No pasa nada que no pase en miles de lugares. Aquí no hay guerra, ni guerrillas, ni contras baleando, ni nada que se le parezca. ¡Eso se acabó hace 17 años, por favor! Apenas hay bandas, las maras no existen. Me atrevería a decir que es la tierra, junto a Costa Rica, más segura de toda Centroamérica, aunque muchísima gente piensa que es el reino de terror. No, palabra. Hasta la policía, que da mucho miedo en otros lugares, parece más cercana, será el uniforme –camisa azul claro y pantalón azul oscuro– será su naturalidad, será que son antiguos "compas". No sé, es diferente, os lo juro. Es pasma, naturalmente, pero hay una actitud distinta a lo visto en los países que lo circundan.

En casa del viejo lobo y la princesa canela
Me reí mucho con ellos. Con sus diferencias de opinión, con sus apuestas. A Julián ya lo conocía de España, nos habíamos visto un par de veces en Madrid y ante mi viaje me invitó a su casa. Acogedora, cómoda. Con sistema antimosquitos hasta en el jardín. El dengue mata. En un barrio residencial con guardas jurados en la entrada. Julián, este viejo lobo, tiene mi edad, está bregado en mil batallas, lleva los últimos 20 años recorriendo mundo, versión latina, ayer Bolivia, Costa Rica, hoy, Nicaragua, mañana Perú, Argentina… Trabaja para una ONG de la UGT (sindicato obrero español) y contribuye a la formación de trabajadores allí por donde pasa. No para, es un culo inquieto, su delgadez delata su nerviosismo y su rostro denota cierta tensión incontrolable. No se ha contagiado de la desidia centroamericana, lleva dentro el gusanillo europeo.
La princesa canela se llama Ana, es joven, acaba de terminar sociología y convive con el viejo lobo desde hace tres años. Es hermosa, muy hermosa, e inteligente. Comprometida políticamente con las Juventudes Sandinistas y metida en mil enrrollos sociales. Siempre activa, a lo tropical, claro. Con una historia familiar complicada de entender, me hablo de hermanos, primos, tías…. Historias del Trópico difíciles de pillar a la primera. Ríe fácil y se arrecha (se enfada) también fácil, pero le dura poco. Es guerrera y lucha por sus creencias con tesón. Es joven.
Los volveré a ver en un par de semanas, en este caso me visitarán ellos durante mi estancia en San Juan del Sur, mi lugar de vacaciones. No olvidéis este nombre, San Juan del Sur, Nicaragua.

6 comentarios:

Julian dijo...

Vete preparando Jorge, a mi me pasó lo que te esta pasando a ti hace 22 años...y aqui sigo.

carlos dijo...

Saludos de otro enamorado de Nicaragua, escribiendo desde la costa de Lugo. Certifico: es un país al que sabes que volverás en cuanto lo conoces. Yo he vuelto. Y sé que volveré. Besos, Jorge, Besos, lavines. Pasadlo bien. Y como decían los nicas de hace un par de décadas: ¡gallopinto y dignidad nacional!

Ana dijo...

Hola jorge, muy bonito lo que has escrito de nicaragua en fin hay muchas cosas bonitas que has escrito sobre los lugares donde has estado.

yo por aca siguiendo tu camino por la panamericana ,disfrutando de ese gallo pinto de mi tierra y de mi lobo el que me saca canas verdes pero al que quiero tanto.

lur dijo...

¡Qué bellos recuerdos de Nicaragua¡, yo también volví y pienso repetir.Besos Anita, Juli,Gema,Clara, Laura y ,como no Jorge.Abrazos fuertes viajeros

Areito dijo...

que buen viaje, el que yo siempre he querido hacer, que envidia me das.

en fin espero que hayas estado en la laguna de apoyo y catarina, también con los niños del hervidero de san Jacinto, que son unos expertos en la zona

Cuando vas por el caribe? es que soy dominicana

Jorge Bonilla dijo...

Hola Areito, acabo de leer tu comentario, de casualidad. Lamentablemente el huracán Felix se llevo mis planes de viaje y no puede visitar la Laguna de Apoyo. Al Caribe? Cuando me invites… Es broma. Algún día volveré. Besos.