miércoles, 9 de mayo de 2007

Vancouver , rico, rico

Me quedé dormido o retozándo en un sueño rico, rico que ya casi he olvidado. Son las 9.30 corro a desayunar. Cerrado. A las 11 quiero coger un lancha para ver orcas. Subo a la habitación, me visto sin ducharme. Escaleras abajo. Primer bar, primer café. Me lo llevo en la mano. Paro un taxi: "Please, this adresse" Veloz. Son las 10.15 y no he reservado. "Por ahí no, señor, yo voy aquí" "Oh, sorry". 10.30 me deja en el centro de ese complejo cultural y comercial. "But, where is this?", Right or left, i don´t know" me quedo de piedra. Pues nada a buscar. De izda. a dcha., de arriba a abajo. No lo encuentro. Corro de aquí para allá. Me ahogo en un vaso. Por fin, un plano! 10.50 "Please, Whale watching". Habla. No entiendo."Slowly, please" Yo goteando. Se lo curra, me da todo tipo de explicaciones con voz, manos y ojos. Una delicia. ¿Traes comida? me pregunta, la excursión dura 6 o 7 horas. No, no tengo nada. Llega el capitán, "Hay tiempo para él". Sí no hay problema. Me visto de astronauta. Todo el grupo (8 personas) ya se ha ido. Es capitán me espera, es más, me a lleva a una tienda para que compre algo de comer. Esos detalles dan calidez a las personas. 11.10 por fin el barco. 80 millas a toda pastilla hasta la isla de San Juan (EEUU). El traje de astronauta es como tener una estufa incorporada a tu cuerpo. Rico, rico.

Donde hablan las orcas
Primera parada: focas echando la siesta, , dormidas panza arriba al calor del sol. Por fin ha despejado. Me enchufo al ipod. Hay miradas.
Segunda estación las orcas, también llamadas ballenas asesinas… a lo lejos, demasiado lejos para una baratija de cámara como la mía. Hago lo que puedo. Aparecen cada dos o tres minutos. Aparecen y desaparecen. Una maravilla. Las seguimos a distancia. Tienen su ruta y no se las debe molestar. Mientras una joven en prácticas nos cuenta con magnífica sonrisa mil y una historia sobre estos mamíferos. No presto ninguna atención. Más miradas. Estamos una hora a su alrededor. Emprendemos la vuelta, otras 80 millas, algún águila en la costa, magníficas mansiones de recreo entre los árboles. En fin paisaje de ricos. Un par de delfines, más tímidos que las orcas. Su sonido en un CD.
Tercera estación: leones marinos. Se asustan inicialmente y ponen cara de circunstancia levantando mucho el cuello. Están al quite, gritan o lloran o ríen, yo que sé, pero son simpáticos. ¡Pa!, me quedo sin batería en la cámara, ni una puta foto de los malditos leones. Juro en hebreo, en inglés no sé. Y estamos de vuelta, son las 6 de la tarde. Cruces de miradas. Una finlandesa no ha parado de mirarme en todo el trayecto. Ha habido un juego entre nosotros y yo he participado. Pero tengo otros planes, estoy en otra historia… y muy vago para hablar en inglés.

El día ha ido a mejor. Hotel, ducha, cambiarme y a cenar. Hoy toca japonés: "no te puedes ir de Vancouver sin comerte un sushi" me había dicho alguien. Pues hoy lo haré. Me doy un regalo. Rico, rico.Ceno en uno muy cool, entro con grito de bienvenida, camareras muy monas pero muy pesadas, hay que ganarse la propina (15% de la consumición en todos los sitios). Total 3 platos, buena presentación y calidad más cerveza: 18 euros. Ridículo. Me retiro, tengo tarea.

Jardines que saludan en chino
Sí, ayer dije japonés, pero a veces las cosas cambian. Cuestión de distancia. Hoy me he inmerso en la estética de la jardinería china, y bueno, mucho rollo de simbolismo taoista, pero luego es poca cosa. Lo venden como "el único jardín chino clásico a escala natural fuera de China". Esperaba más.
Barrio chino: esos sí que es arte. Tiendas con productos a la calle con rotulación casi exclusivamente en sus caracteres. Que ignorante soy, no conozco nada, no identifico nada. Con 18 años me creía el rey del mundo. Yo lo sabía todo. Con 46 me doy cuenta que cada día sé menos. Como algo, no lo he visto nunca. Un euro con setenta. Rico, rico.

Moda japonesa en Vancouver
La canadiense nada de original, todo es lo mismo. No hay fronteras. La globalización si que ha llegado en este área. Las mismas marcas, Zara, Guess, Armani. Todo igual. Quizá señalar que vuelve la puntilla, si es que no había vuelto y que por fortuna se ven menos bailarinas, ese calzado que hace los pies cursis. En la noche las minifaldas son más cortas que por nuestra tierra, aunque no salga mucho, hay detalles que no se me pasan.

Me quito lastre
4.5 kg menos. El anorak mas 300 gr de libro para España. 1.5 de libro sobre la fiebre del oro se queda aquí. 1 kg pantalón extra viejo. hacen un total de 4.5 kg menos. Rico, rico.

Un ser minúsculo domina a un gigante.
Con la mirada,claro. Me he subido a un restaurante y club de jazz, el C-9 Live Lounge en la planta 42 de uno de los edificios más altos de aquí. Y he tenido la ciudad a mis pies. Es grande y desde arriba se entiende mejor por que tanto rascacielo no agobia: pues porque hay mucho espacio entre ellos. No hay filas de edificaciones, no, son inmuebles independientes.

Mañana abandono Vancouver y vuelvo a entrar en los EEUU, voy a la capital del Grunge, y de las series de TV, voy a Seattle. La ciudad esmeralda.

12 comentarios:

princesa s dijo...

Mierda, te había escrito un testamento y no sé qué he hecho que se ha borrrado. Bueno que yo seguiré llamándote Jorge, porque suena fuerte, porque suena bien.
Te escribo para decirte que me van a echar del trabajo por pasarme las horas viendo tus fotos y leyendo tus comentarios, ciertamente consigues que todos queramos estar allí. Envidia se llama lo que sentimos todos los que estamos en este lado. Sigue disfrutando y sigue contando, me encanta.
Mil besos,
A partir de ahora seré sólo princesa s, me dejo el apellido para las presentaciones.

Anónimo dijo...

y quién te dijo a ti que la finlandesa sólo hablaba inglés?

KinKong dijo...

Parece que Vancouver tiene que ver con ciudad de los bancos.Eso me suena bien.Mi abuelo decia que su ejercicio favorito era el de asentamiento:detenerse en algun banco de un paseo para ver los culos pasar,el tiempo pasar,el cadaver de tu enemigo pasar. Pero primero hay que matarlo. Mi otro abuelo era progresista;o eso creia,y con la audacia que confiere la agnostica fe en la sociedad,no solo miraba los culos pasar desde su banco alternativo, elegia uno interesante y discrertamente lo perseguia apoyado en ese tercer pie de palo que con la edad te crece hombro abajo.Aquel ir y venir en pos de un trasero lleno sus ultimos dias de la una secreta plenitud.Claro que las unicas ballenas que conociamos eran de alambre.
Parece que estas disfrutando y compartiendo tu gozo.Me alegro.Ojala Madrid se pareciera a Vancouver y la vida aqui no mereciera tanta prisa y dispusiera de bancos amistosos para perseguir los hermosos culos de las ballenas.Un beso.KinKong

lur dijo...

Parece primavera,me falta el dato. Estaría bien verte como en la foto del autobús, abrigadito 6,7 grados no?bueno siendo de Burgos 9 o 10.LLegó mayo allí tambien supongo.1500 kilómetros y te quitras el invierno de encima !Qué morro!

carlos dijo...

Fotos de orcas de Vancouver que otros viajeros (con batería) han dejado en flickr.com:
http://flickr.com/search/?q=vancouver+island+orcas&m=text

Jorge Bonilla dijo...

Para anónimo.
Porque a veces sobran los idiomas. Porque a veces sólo quieres silencio. Acercar una mano a la suyas y acariciarla con la otra. Sin explicaciones, sin palabras. Don´t speak, please. Don´t say anything. Feel me! Por eso. Sólo por eso.

Jorge Bonilla dijo...

Carlo, buena idea lo de las fotos. Y también lo había pensado porque las mias son una ruina. Gracias.

Anónimo dijo...

Entiendo. Ese momento único en el que no hay nada más. En realidad era una pequeña broma. Tú lo has escrito: "Pero tengo otros planes, estoy en otra historia…"

Anónimo dijo...

Es obvio. Se te dan mucho mejor los culos que las ballenas (fotográficamente hablando).
Será deformación profesional o ... tendrá que ver con la naturaleza ...

Jorge Bonilla dijo...

Naturaleza, anónimo, naturaleza.

Por cierto eres anónimo 1, 2 o 3. No los distingo aunque sé que son diferentes.

Anita dijo...

Sé que esto lo escribiste hace tiempo, pero lo acabo de leer y no puedo evitar dejar un comentario.

Estuve estudiando en Vancouver en el verano de 2006, en una escuela de idiomas en Nelson con Granville, y ha sido el mejor verano de mi vida hasta el momento. Y al leer tu crónica me he sentido otra vez allí, yendo a clase en el Skytrain, en bici por Stanley Park, cruzando Lynn Valley, viendo orcas en Victoria y tomando un café de Tim Hortons en un banco enfrente del Canada Place.

Gracias :D

Jorge Bonilla dijo...

Gracias Anita por tu comentario.Qué suerte, un verano estudiando en Vancouver!!! A mi me agradó enormemente como habrás podido comprobar, si vuelves por allí no dejes de acercarte a Portland, una ran ciudad tb, hermosa, ejemplo de urbanismo.
UN beso desde Nicaragua.