jueves, 31 de mayo de 2007

Los Ángeles. Venice Beach, un día de asueto

Hoy ha sido un día de descanso. Estoy en Los Ángeles, en Venice Beach, en un albergue pegando a la playa, 25$ por noche con tres chicos más. Todos surfistas. Aquí es lo que se lleva. Ha amanecido cubierto, como todos los días en el Pacífico, desayuno mejicano, con burrito incluido. Revisión de emails. Contestarlos. Preparar mis últimas rutas en los Estados. Me quedan 10 días: Las Vegas, en albergue con habitación individual, 46$; Flagstaff, a las puertas de Grand Canyon, 19$ habitación compartida. Quizá el Valle de la Muerte –desierto más abrasador que el infierno–, depende del precio de la excursión… y de las ganas. Sólo 10 días y ya seis semanas en ruta. Nunca había estado tanto tiempo fuera de casa… y lo que me queda. ¿Si la echo de menos? No. No me acuerdo de ella. Sé que está allí, esperando mi regreso, pero se lo dejé claro, iba para largo. Ella lo entendió. ella me es fiel. Y cuando vuelva me acogerá con el mismo cariño con que me ha tratado en los momentos difíciles, a pesar de no haberla cuidado hasta días antes de mi escapada. Igual que mis íntimos. Tampoco les añoro. Me miman a distancia. Velan por mi y lo noto. Estoy en otra historia y ellos también lo saben. ¿Qué si añoro algo? Sí, pero eso también lo añoraba tirado en el sofá de mi casa. Así que no es nada nuevo en mi vida.

Hoy toca relajarse, reflexionar o no pensar en nada. Ver tiendas en el paseo marítimo, el calor empieza a pegar en las horas altas del día y necesito con urgencia unos pantalones. Me aso vestido de negro. Y unas chanclas, pero todavía no me atrevo a desnudar mis pies. Sólo yo conozco ese momento. Ando mucho y las hawaianas no me ayudan. Hoy toca pasear, sentarse en las terrazas y disfrutar de la brisa y del olor a salitre. Y mirar. Tomo mis dos primeras cervezas del mediodía, y lo noto. Se me suben a la cabeza y me bailan las letras en las notas de mi cuaderno. Estoy un poco pedo y me fumaría un cigarrillo, a ser posible doble de lo normal. ¡Puto tabaco! Acabo de ver como un grupo de mejicanos cerveza en mano le echan, además de lima, sal. Les imitaré.

Dicen que este paseo marítimo es peligroso por la noche, no lo sé, pero por el día es un remanso de paz, un lugar para el disfrute. Gente en bici o patinando, los surferos a lo suyo esperando la ola, los afroamericanos también a lo suyo, el basket; unos latinos juegan al frontón, las abuelas con sombrero toman los primeros rayos del día, cerca de la estación de policía. Los musculosos endurecen su extremidades en la Muscle Beach, un gimnasio al aire libre. Más latinos, esta vez, caña en mano esperan que caiga algo en sus anzuelos. Una pareja se besa. Los más jóvenes hacen piruetas con sus tablas de skate. Todo muy veraniego. Los mendigos no cambian, esperan que caiga una moneda en sus redes, esta vez con sombrilla. Las dos "Coronas" hacen efecto, me tumban. Buena idea lo de la sal.

Estamos en junio, en El Pacífico, a la vista resulta feo, sucio. Está turbio, de tono verdoso. Y frío. Todo se debe a que está lleno de vida. En esta época del año las corrientes vienen cargadas de nutrientes, de placton, un festín para los que habitan estas aguas. La vida submarina está en plena ebullición. Hay muchos invitados, sardinas, atunes, tiburones, ballenas. Todos buscando el mejor bocado. Es el ciclo de la vida… y de la muerte. Unos viven para que otros mueran o al revés, no sé. Nadie se baña, o muy pocos, a pesar de que el calor exterior lo pudiera recomendar. A 15 grados centígrados no apetece. ¡Por favor, que dos chicas tan bonitas se acaban de sentar a mi lado! ¡Qué piernas! Pero las aguas calientes no llegan hasta mediados, finales de julio, que coincide con sus mejores colores. Sus aguas se tornan azules y trasparentes. Mientras tanto neopreno.

Llega la tarde, se levanta el aire. Frío. Son las corrientes del Oeste. La gente se recoge, los bancos se vacían, los puestos de venta a lo largo del paseo echan sus cerrojos. Los niños apuran sus últimos minutos. Los ciclistas devuelven sus bicis. Los surfistas portan sus tablas bajo el brazo. Los mendigos con sus carritos y su sombrilla buscan abrigo. Los alberguistas compran sus viandas y litros de cerveza para emborracharse en la sala del hotel. De fondo Red Hot Chili Peppers, Californication, su mejor disco. Gritos en inglés, alemán, francés, sueco, poco español, sólo el mío, pero yo callo. Yo escribo, eso sí, hoy, con tres cervezas.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué rica esa sensación de dormidera, de cerveza fresquita y un poco de sol... Me parece que eso es igual en todas partes, pero aquél no deber ser mal sitio, ni mucho menos. Cuidate

aa dijo...

¿y cómo se llama esta cerveza californiana que te tomas con sal? Porque con un gajo de limón y sal sólo me suena la coronita (y el tequiiiila) Ignorancias de los que beben pero no viajan!
(alcohólicos anónimos)

jaes dijo...

Magnífico, Jorge. Desde esta habitación, con la ventana abierta para que se mueva el aire del mejor mes de Madrid, me has llevado hasta la playa. Gracias. Cuídate. (Tu casa bien, lo demás, como siempre.)

Jorge Bonilla dijo...

Todos los sitios no son iguales. La fauna humana cambia. Todo tienes sus particularidades. Aquí, por ejemplo, en los buses apenas hay blancos. Anónimo

La cerveza en la foto. Coronas, estaba claro, aa

Siempre es un placer oirte, jaes.

Anónimo dijo...

No sabía la existencia de este blog, Jorge. Soy Marta labarriuso y me alegra mucho poder leerte y escucharte. Y por supuesto, que sepas que te voy a seguir la pista. No me lo puedo perder, es un lujo tener un testigo directo, aquí y ahora. Ayer me pregunto por tí Pucha, y le conté de tu viaje y de tu bienestar. Se alegró y creo que les chivaré esta página abierta. Seguro que les gusta. Que los hados y hadas siempre te acompañen hermano navegante.
Martalabarriuso.

Jorge Bonilla dijo...

Gracias, martita, pensé que te lo había comentado. Sí, aquí estoy, en ruta, por ahora y por pocos días en California. Un beso

Anónimo dijo...

ola jorge!Cuanto tiempo , lo siento, es lo que acen los examenes!y aora llegan los finales! que horror!..te examos de menos:( ay... too va bn por aki sty escrinbiendo una historia pa lengua ya te la enseñare... o escribire1XD espero q lo pases bien!xao kisses Ada

Anónimo dijo...

Hola George!!!
Qué fuerte!!! En un abrir y cerrar de ojos ya estas casi en Mexico... Amadeo y yo estamos alucinados. No sabiamos la dirección del blog y nos la ha dado Sonia. Desde ahora te seguiremos la pista...
Tio, eres mi héroe que chulo está lo que haces y lo que cuentas...
Un besazo desde Madrid.
Amadeo y Mariajo