sábado, 28 de abril de 2007

Pantalones como papelillos de fumar

Esa es la sensación que tiene uno cuando baja del avión. De no llevar nada puesto, el frío te corta como un cuchillo. Voy desnudo de piernas abajo. Me cubro la cara y el vaho me ciega las gafas. Temperatua exterior -11 grados y bajando, sol radiante y una luz inmensa.






He salido de un aeropuerto pequeño. No he pasado ningún tipo de control. Directamente al avión. He volado en un bimotor. Pequeño: 28 plazas muy justas. Ventaja, vuelas más cerca del suelo. Ves el paisaje: cumbres nevadas, lagos y lagunas por todas partes. Helados. Bosques y más bosques, y ríos, muchos ríos, todos cubiertos de hielo salvo cuando un rápido los rompe. Territorio de Yukón, casi tan grande como España. Capital Whitehorse, 35.000 habitantes, el 80% de toda la población. Hemos hecho dos paradas, Dawson City, (ah, mi Dawson!) y Old Crow. Bajan pasajeros, suben pasajeros. Más al norte, más indígenas.

Mi primera sorpresa al llegar es que el hotel que había reservado esta cerrado. Me lo comunican los pasajeros que me acompañan en el taxi al centro de la ciudad. Ahora entiendo la respuesta tan ambigua que llegó a mi segundo email. Al final consigo un B%B. Cutre y caro. Algo raro debe tener, son las tres de la mañana de aquí y la policia acaba de llamar a la puerta para preguntarme si estoy solo y si les dejo echar una mirada por las habitaciones. No me niego, claro. Adiós, buenas noches. No han encontrado a nadie, pero han intentado forzar una puerta.

La carretera es el río
He salido a dar un paseo, por el río Mackencie, he entrado en él con precaución, iba sólo y no había nadie alrededor, he medido mis pasos y agudizado el oido: la superficie en algunos momentos se resquebrajaba hasta que… a lo lejos, veo un trailer con una casa encima corriendo veloz como si de una autopista se tratase. Me he sentido rídiculo. Ya entonces he botado sin miedo, patinando por donde el hielo era más cristalino. Impresiona. Nunca había visto nada parecido. La gente pasea como si no ocurriese nada, los niños juegan, van en bici o saltan con el skate. Todo es normal. El frío, las temperaturas gélidas no existen, únicamente son sensaciones, personales. Mientras, yo voy abrigado como si el mundo se fuese a acabar. Me siento rídiculo, me da igual: hace un frío de cojones!

Las luces… y las sombras
Madrid, Roma. El Cairo, Nosotros estamos acostumbrados que a cierta hora del día, sobretodo en verano, la sombra desaparezca, justamente el cuando sol más calienta. Una sombra alargada, reflejada en el suelo, significa que está amaneciendo o… que está atardeciendo, de ello se encarga la posición del sol. Aquí no. Aquí una sombra alargada te persigue todo el día, y cuanto más te acerques al polo más se estira. Da igual que sean las 9 de la mañana, las 3 de la tarde o las 10 de la noche siempre está ahí, a la izquierda, a la derecha, detrás, delante, siempre omnipresente. Unicamente se evade cuando la luz que la provoca desaparece

6 comentarios:

Jaime dijo...

Hola, mi nombre es Mª Luisa, me parece estupendo lo que estas haciendo, ¡que suerte!
Nosotros cenando con Jaime y Puri, ¿cambiamos?

Jorge Bonilla dijo...

Lo siento, pero no, y eso a pesar del frío, o quizá por ello.

Jorge Bonilla dijo...

Acabo de descubir que yo también puedo hacer comentarios. Cada día algo nuevo,Jeje!

Por cierto alguién sabría decirme cómo se consigue en este maldito blog que cuando pincho en un link, éste aparezca en otra ventana? Gracias. No consigo dar con ello, y siempre desaparece mi blog.

azuvil dijo...

manzana - klick

Jorge Bonilla dijo...

Gracias, azuvil. Es ciero funciona, pero a lo que yo me refería es a clickar sencillamente un vínculo y que aparezca otra pestaña, como ocurre en otras páginas.

azuvil dijo...

la sombra es increíble..... la foto es ....... unglaublich, de verdad, me regalas esa foto? Bueno si te pones pelma te pago algo, porque lo que es seguro es que la voy a publicar, aunque no te pueda aún decir donde ni cuando, pero ya sabes siempre se necesitan buenas fotos