miércoles, 16 de mayo de 2007

Portland 2. La vida en la calle y no es el Mediterraneo

29 grados a la sombra. Ya es verano en Portland. "Demasiado calor para esta época del año" me dicen. Lo creo, estamos todavía demasiado al Norte para unas temperaturas tan altas. Pero como viajero lo agradeces, te puedes sentar fuera y ver a la gente pasar. Dicho y hecho. Me había levantado tarde, ayer fue un día duro, dejé restos de mis suelas por toda la ciudad y hoy tocaba relax. Para mi el verano es algo más que calor, es color, significa abandonar mi eterno negro invernal para empezar a vestir tonos vivos, ¡luz para los ojos! Dicho y hecho: pantalones naranjas y camisa rayada a colores. Una terraza, un capuccino, "big, please" "Thank you. Is there wireless outside?" Yes. Pues adelante. Tenía muchas cosa pendientes que hacer. Abro mi portatil. Mi ruta va a cambiar, se va a ralentizar y quiero planificarlo bien, Primera etapa, San Francisco. Y a la conquista del Oeste en ferrocarril.

Linda y el caballo de hierro
Ayer, lunes, resolví mi problema de transporte para el resto de estancia en los Estados Unidos. Me di un paseo hasta la estación con la tarea hecha: una batería de preguntas preparadas en un restaurante japonés anrte la eventualidad de que quién me informe no hable español. Así ha sido. "I don´t!" me ha sonreido Linda. No había nadie y lo he agradecido. Linda, de uniforme ferroviario, pelo corto, en torno a los 40, aunque parece más joven, pero busca la luz para leer y eso la delata. Me ha dedicado tres cuartos de hora. Imaginaos eso con gente, ¡me muero! La cuestión a resolver era saber que me convenía más, comprar un interrail, llamémoslo así, o adquirir etapa tras etapa un nuevo billete. Ha mirado las tarifas, ha llamado a la central de Amtrak y me ha puesto en contacto con alguien que hablase en español, que me ha despachado en 2 minutos para no complicarse la vida, pero Linda no acababa de creerse lo que él otro ha dicho y ha seguido investigando, me ha hecho muchas preguntas sobre mi ruta para tener todos los datos. Ha hecho muchos números. La conclusión, que aunque entremos en temporada alta –es más cara de lo que yo pensaba– me conviene más el WestPassRail porque puedo subir y bajar dónde y cuándo quiera. La he creído, aunque a mi no me salían los números, quizás se haya equivocado, han sido 459 dólares para 30 días, pero sé que Linda ha hecho todo lo posible para que mi viaje fuese más placentero y eso, eso no tiene precio. Me lo he comprado.

La vida en la calle y no es el Mediterraneo
Está claro, cuando llega el buen tiempo todo cambia, todos nos transformamos. Abandonamos nuestros hogares y nos lanzamos a la conquista de la calle. Es una revolución, tomamos posesión de los espacios públicos. Ya no hay quién nos pare. Aquí, allí y en donde sea. Y esta ciudad ayuda, te invita a que lo hagas. Hoy todo el mundo estaba comiendo y cenando en las aceras. Era un ambiente del mediterraneo. Y yo no he sido menos. Hoy y también ayer he tomado la calle.

Rosa va como una moto
Teníamos ganas de conocernos. El primer contacto había sido por email, ella contestó en español a uno mío en inglés. Cuando llegué de Seattle no estaba, pero cuando me levanté de la siesta unos ojos desde la recepción estaban puestos en mi puerta. Era la mirada impaciente de quién espera que algo surja de su punto de atención. Los dos sabíamos quienes éramos. Yo, antes en el staff, había visto su foto. Me acerqué y casi antes de llegar ya me estaba preguntando si era Jorge. "Sí, y tú Rosa, no? "Sí, y de dónde eres" "Español, y tú tienes acento latino" "Sí, nací en Cuenca, Ecuador". Pero por Rosa, aunque lleva en el alma el país que le dio a luz, corre sangre de aquí, sangre estadounidense. Y se le nota. Es demasiado moderna, es occidental y sus maneras más. Es rápida, habla veloz, no para de hacer cosas mientras charlamos: atiende al teléfono, consulta el ordenador, mira por aquí y por allá. Nació hace 25 años y ya tiene unos cuantos kilómetros recorridos. Sus padres, religiosos, la llevaron por tierras de Colombia y Venezuela hasta que, por motivos que desconozco, aunque intuyo de orden político –son de izquierdas–, no les concedieron más visados. Tuvieron que irse. Ella se instalo en Miami, pero estaba harta del calor pegagoso de esa ciudad latina dentro del Imperio y de barnizar barcos de ricos, así que hace unos meses decidió irse a la otra punta de los Estados. Se vino a Portland a trabajar en un albergue. Rosa quiere ser traductora e intérprete y está pensando junto a su novio irse a España, primero a Málaga, a una escuela de interpretación y luego no sabe muy bien si a Barcelona o a Madrid, "Mi novio prefiere Barcelona porque como informático va a tener allí más posibilidades de encontrar trabajo. ¿Tú que opinas?, me pregunta, le respondo que ni idea, que las dos ciudades están bien, que son diferentes y que eso es muy personal.

Hoy le he preguntado si le apetecía que fuésemos los tres a tomar algo o a cenar. "Es que queríamos ir a bailar cuando salga de trabajar" "Ah, bueno, entonces nada", "Pero si quieres puedes venir con nosotros, aunque la música es muy rara" "Sí, por tu aspecto me lo puedo imaginar, pero a mi no me importa. Yo escucho de todo" "Sí, nos va el rollo industrial y gótico" "Los Neubauten y ese sonido" le pregunto. "Sí es el grupo preferido de mi novio". En un principio le he dicho que sí. Después me he dicho Jorge, eso lo escuchabas tú cuando tenías su edad, hace 22 años y he decidido quedarme. Buenas noches, Rosa.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué tal? Yo manejo PC y si utilizo Explorer es verdad que se ve regular en algún momento, pero con Mozilla no es así. Creo que lo veo todo bien. Incluso la ruta, que con Explorer daba un montón de problemas y no se cargaba nunca... ¡qué guapa Rosa, coño! y ¡cómo me gusta Portland!
Un beso fuerte, Jorge. Cuidate.

carlos dijo...

Voy a empezar a apuntar una cruz por cada cita que rechaces. Cuidado, a ver si sólo admites el blog como compañía. Otra cosa: cada vez haces mejores fotos, mamón. Besos

Anónimo dijo...

viajas mucho más rápido que los pensamientos de algunos. Llevo crónicas de retraso, pensando en el comentario de lur sobre la llegada de la primavera. Y digo: Pero si ¡eso lo aprendimos en el cole! (¡años atrás, también sea dicho de paso), lo de las latitudes y el clima y estas cosas. Y descubro que Portland es como el sur de Francia, igual que Burdeos, la misma latitud ¿Para eso te has ido tan lejos?

walsen dijo...

Hola Jorge, ya he encontrado tiempo tiempo para volver a escribir. Es interesante descubrir como algunas veces en ciudades grandes es donde más sitios encuentras para relajarte. En tu caso un cafe con WIFI la verdad es que donde vivo no ha sitios de esos y no tengo la experiencia de pasarme un tiempo larga con un cafe o otra cosa mientras veo a la gente pasar o navego por internet.
Supongo que sera primero que trabajo con ordenadores y que para mi descansar es no encender uno hasta la mañana siguiente.

Si quieres le puedes comentar a Rosa y a su novio que el tema de trabajo de informático en España esta muy muy centralizado en Madrid. allí hay mucha oferta de empleo algunas veces bueno y otras mala. Pero lo peor es encontrar piso. Que tengan suerte.

Bueno hasta la próxima visita.
PD: Aprovecha el InterRail y duerme por las noches en el tren y así te ahorras unas pelillas.

princesa s dijo...

Hola Jorge, lo mismo sirves para un roto que para un descosido. Cuando estoy contenta me divierte leerte, hoy que parece que el mundo se me viene abajo, me alegra ver que hay quien en vez de perseguir sueños se pone delante de ellos.
Un beso fuerte,

Birgit dijo...

Hi, Jorge,

estoy casi todos los días una vez de viaje contigo por estos lares, y me parece increíble, de dónde coges tanta disciplina para reflejar por escrito las muchas impresiones, sensaciones, observaciones, pensamientos, informaciones geográficas, históricas, sociológicas y ¿cómo lo haces para entablar las conversaciones? ¿les cuentas a tus "víctimas" en qué proyecto estás de camino? La foto de Rosa es preciosa, sobre todo porque desde siempre defiendo que para los retratos es mucho mejor en blanco y negro. ¿cuántas suelas ya has roto? Por aquí también estamos de verano, bueno, es el verano alemán, y Madrid está llenándose de "guiris". Cada vez que paso por la estación del aeropuerto (dos veces al día) me acuerdo de lo fantástico que sería estar también de "caminante" por otras latitudes.

Un abrazo y muuuuuchas felicitaciones por tu proyecto y por como lo estás llevando a cabo.

Birgit

Anónimo dijo...

buenas, lagartija negra
No es muy dificil adivinar quien soy, que te llamen asi solo hay dos personas en el mundo, pues bueno, la mas grande de las dos. Estoy enseñando tu blog a mi tita conchi que se muere de envidia. Dice que cuanquier dia lo hace ella también.Nunca lo habia leido, hay cosas que no entiendo, lo demás me gusta.Dice mi madre que hace dos dias que no escribes. ¿Por qué? ¿Estas viajando o estas demasiado ocupado haciendo turismo? Espero que sea lo primero. Así volverás mas pronto.Pues nada, adiós.
bye bye
chuss
goodbye
besos besos besos
kisskisskiss
ya vale
C.