domingo, 28 de octubre de 2007

El eje cafetero. En torno al café

Al Sur de Manizales: Pereira, Armenia, Montenegro, región paisa, el eje del café colombiano, trabajadores, emprendedores, muy enraizados en su tierra han levantado un imperio, ni los terremotos, ni las caídas del precio del café les ha hundido, al contrario, les ha dado fuerzas y les ha hecho ver la necesidad de diversificar su economía. Desde hace años funcionan antiguas haciendas cafeteras como lugares de hospedaje. Se han pasado al ecoturismo, y les funciona. Su café es el orgullo nacional. Toda la nación mira hacia ellos.
¿El lado malo? Es zona "Para", como su capital, Medellín, el corazón de los paramilitares, máquinas de crear terror, hoy amnistiados y ejerciendo ya "integrados" funciones de presión y extorsión por cuenta del Estado. Feo, feo.

¿Cómo llegó el café a América?
Lo que es la mata, la madre de los cafetales americanos, procede de Francia, fue un regalo de los holandeses a Luis XIV y plantada en un jardín de Versalles. ¡Esa es la mata! Un esqueje suyo viajó contra viento y marea, es una historia guapa. La trajo un francés en 1723, Clieu, a Martinica y de allí se expandió a Colombia, Venezuela y Brasil. Luego vinieron otros, holandeses, ingleses e invadieron el continente.

Favor, regáleme un tinto
Y te ponen un café solo, en un pequeño vaso de plástico y ardiendo. A todas horas. Es una tradición, un ente nacional. Un tinto no es ni un café solo, ni un americano, ni un esspreso, ni nada parecido, aunque es lo mismo: café. Se vende en la calle, en las playas, en los restaurantes, pastelerías. En los hoteles a veces te lo regalan. Multitud de niños, jóvenes y viejos caminan cargados de sus termos ofreciendo tinto, perico (con leche) o agua panela (jarabe de la caña de azúcar).

¿Cómo se toma el mejor?
No hay respuesta. Imposible. ¿A quién se lo pregunta Vd? A un gringo, un holandés, un español, un italiano o un colombiano? Quién tiene razón?. Eso es lo genial de la segunda bebida no alcohólica más bebida en el mundo, la primera el té, que en cada lugar del mundo se bebe de una forma diferente, que es una bebida democrática, que cada uno, además de las particularidades regionales o nacionales lo toma como le da la gana. Esa es la respuesta. "Suave, Fuerte o Balanceado, cómo lo desea", se dice en Colombia. A cada uno le gusta el suyo: más claro, más oscuro; con leche, sin leche, poca o mucha; tostado o natural. De máquina o de filtro. O instantáneo como en la tierra de Juan Valdez.

Mi primer café
Lo tomé ya con 22 años, fue un café solo, de golpe, con mucho azúcar. Sé la fecha, el 28 de mayo del 82, festejábamos con mis padres el cumple de mi hermano JF en Salamanca. Al día siguiente tenía examen y quería estudiar después de haberme comido un bistec al rocquefort y haber bebido un poco demasiado de vino. Difícil concentrarse y no dormirse. Acudí al café y sentí el subidón, me gustó, me atrapó, más que su sabor. Ya no recuerdo más. Desde entonces esa pócima mágica, esa droga encubierta me acompaña. Hoy no sé hacer nada sin haber tomado un café, da igual cómo, después de levantarme. O uno después de comer, qué rico!

Qué se mueve entorno a los cafetos
Hay personas, lo primero y pregonan a los cuatro vientos que es el único que se recoge todavía a mano, con lo cual sólo el maduro pasa a los sacos. Van en moto o Willi a casa. Hay caballos, por los caminos y las calles, los educan y cuidan. Es un signo de clase. Hay jeeps Wilson, posteriores a la II GM, aún
funcionan. Hay imitaciones de otras marcas. Las pick-up les ganan terreno. Supongo que habrá un lenguaje específico que por razones obvias no he aprendido. Hay un uniforme con machete y bigote incluido. Hay una cultura. Hay bellos campos y un Parque Nacional del Café que se ha convertido en un parque de atracciones. Que pena.

4 comentarios:

carlos dijo...

Hermano, qué actividad bloguera últimamente... Más que aficionado, soy adicto al café. En mi casa, desde preadolescentes, mi madre sacaba después de las comidas un café bien negro para cada uno. A mí el café no me quita el sueño, al contrario, soy tan esclavo suyo que si quiero echarme una siesta necesito tomar café para que ese momento de placer me conduzca al sueño. Así que viva el café, viva la mata de Francia, viva el tinto, la panela y las conversaciones de café. Un saludo, Jorge, aquí empieza el fresquito.

Placido Sulfurico dijo...

Con franqueza: que alivio reencontrar el camino fuera de la guia, el que te lleva por la ruta personal, el autenticamente cosmico. Cuando te bates el polvo bajo tus pies, tambien desaparecen las telarañas de tu trabajo y las legañas de nuestros parpados. Algo que no conseguira nunca la invectiva de artistas invitados y figurantes de reparto. La adulacion y el flirteo podran ser balsamo para el corazón, pero tambien un cofre para el ingenio. Vuelve a correr el aire coincido con otra parte de tu publico. Bienbenido el magico polvillo de campanilla que te hara volar al pais de NuncaJamas. El romanticismo suele ser una cuestion de actitud mas que un destino propiamente dicho, asi que el amor, el sexo, las drogas, la etica y la estetica siguen siendo la senda y yo me alegro de que recuperes cuello y cintura para atisbar y quizar transitar los ramales que encuentres.
Gracias al señor Barreda por salirte al paso con el humor de altura que practican los nacidos bajo el volcan: fresco y acido, pulido e impuro. Una fiesta, y una resaca.

Jorge Bonilla dijo...

Ufff, Plácido! Espera que reaccione. Que sofoco! Babeo, por Usted.

Placido Sulfurico dijo...

Estupendo sr. Bonilla reaccione, asuma las leyes de la mecanica universal, algo anticuada pero eficaz aplicandola a unas vacaciones tan largas y variadas. El sofoco debe de ser la cosa del caribe, porque es patente que Uds. ya paso por la insoportable levedad del ser. Pero, por favor, no babee que deja un claro rastro: la perceptible huella de los que se sienten tentados por la conmisericordia. Hay una pequeña historia de un caracol que se quiere aparear y vislumbra en la lejania un congenere por lo que se dispone a atravesar jungla y asfalto esforzadamente en pos del amor y la duplicidad genetica. Cuando le alcanza descubre que solo se trataba de un espejo. Las conclusiones o moralejas me las propone, si hubiera menester, en la proxima entrega. Perdone la verborrea pero ahora no tengo nada mejor que hacer, asi que por su gentileza, o quiza porque esto sea la version moderna del espacio publico, aunque sea virtual, uno no controla la tentacion de vertirse y con ello divertirse. Como ya habra adivinado por mi nombre solo soy un pequeño diablo. Paselo bien sr. Bonilla.