viernes, 18 de enero de 2008

Lima, riqueza y consumismo

Nunca entendí como los conquistadores pudieron fundar una ciudad donde se encuentra situada Lima. En el desierto. Y no sólo eso, dado que bien mirado, en esa misma localización ya existían anteriormente otras culturas. El problema, para mi, es que Lima (en aymara, lima-limaq, flor amarilla, o del quechua rimaq, hablador o el que habla) vive más de ocho meses en pura sombra. No llueve, no llueve nunca, pero está siempre mojada: una gran nube, una panza de burra –como dicen– la cubre sin perdón, sin pausa. Un desierto húmedo, esa es la definición de la capital del Perú. Única en el mundo ¿La culpable? De nuevo la fría corriente de Humboldt.

Lima, cada día más guapa
Uno de cada tres peruanos la vive, disfruta y sufre cada día. Es una ciudad gris, profundamente gris, en estas fechas menos, estamos en verano, pero aún así nunca llegas a ver el sol claramente, una tenue neblina la cubre siempre. La primera vez que vine me deprimió, esta vez menos, he intuido el sol y la pobreza que observé entonces me ha parecido menor, o la han expulsado hacia los llamados barrios jóvenes, cerros donde se concentra la población venida de provincias. La he visto más hermosa, más cuidada, renovada, en sus edificios, aceras, negocios y carreteras.

¡Viva la riqueza!
Para todos. Sin excepción. Es un deseo intenso, que me conmueve y que me cuesta sintetizar. El Perú lleva cinco años con un crecimiento que ronda el 8%. Y se nota. Un crecimiento desigual, como siempre, pero hoy los peruanos, los limeños, viven mejor que cuando estuve hace seis años. Veo, observo menos pobreza.

¿Es el consumismo una señal de felicidad?
Sí, absolutamente sí. Estoy harto de ver, en este viaje, escasez y penurias. Y me alegro enormemente cuando percibo que las personas se gastan la plata, en cosas absurdas, quizás, pero se la gastan. En el mundo que vivimos el acto de gastar significa la entrada de ingresos y queramos o no la plata, la pasta, da alegría de vivir a los que antes no la tenían ¿O no? La mamá que por fin puede comprarse una lavadora, el papá que por fin va a poder llevar a su familia de vacaciones, el niño que por fin puede gastarse un peso en un helado, la niña que por fin va a poder ponerse una mariposa que recoja su pelo. Es consumismo, puro capitalismo, sí, pero a mi me emociona observar que la economía de una familia mejora y que no se ven empujados a mendigar o robar.

Un ángel me ha venido a buscar
Hoy por primera vez desde que salí de España (hace 9 meses exactamente) he llamado por teléfono a España. Alguien me necesitaba, alguien que fue mi amigo y mi enemigo, alguien que en una etapa de mi vida me hizo mucho daño. Alguien que lleva meses hundiéndose y que no sabe, no puede, salir a flote. Se ahoga en dolor. Hoy me ha escrito y me lo ha contado, casi todo, casi nada. Una depresión, ¡y yo sé lo que es eso!, no le deja vivir. Por teléfono la he consolado y desde estas páginas le entrego mi cariño, mi calor, mi solidaridad… mi ternura: es una mariposa triste.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Jorge, yo también te quiero.

Anónimo dijo...

y yo, yo tambien te quiero

Anónimo dijo...

¡… y yo!

Jorge Bonilla dijo...

Tanto cariño me sonroja.

azuvil dijo...

y yo.

Anónimo dijo...

Pues que por querer no sea, yo también te quiero

Anónimo dijo...

Pues yo te quiero, pero también quiero que se acaben los fachas

Jorge Bonilla dijo...

Lo de los fachas no lo pillo, pero me solidarizo… espero que no sea por mi. Sé que no.

Anónimo dijo...

Jorge, yo también te quiero, hoy ha nacido tu hijo, nuestro hijo, un pequeño inuit al que llamaré "reflejo fugaz"

Jorge Bonilla dijo...

¿Mi hijo?, ¿Nuestro hijo? Identifícate, por favor! Me has puesto realmente nervioso. No recuerdo haber dejado embarazada a ninguna mujer, ni en este viaje, ni nunca. Por cierto el nombre es precioso, reflejo fugaz… me encanta.

Anónimo dijo...

Quiero que se muera Fraga

Yuly dijo...

Hombre, no sabía que en estos días andaban todos ustedes tan empalagosos. bueno síganse queriendo mucho, eso mueve al mundo. felicidades por el retoño... je je

Anónimo dijo...

sí, en español es precioso, reflejo fugaz, porque en nuestra lengua, el inuit, es hlujjkuuk ighliut, y ahora ¿cómo hago para explicarle cuando crezca por qué tiene esa nariz y no la mía?

Jorge Bonilla dijo...

Primer error querida, el inuit (http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_inuktitut) no es una lengua, sino un grupo étnico cuya idioma se llama inuktitut, que es el dialecto de los Inuits del Ártico oriental canadiense, y por los conocimientos que adquirí cuando estuve en esas tierras la grafía que tú expones se parece más a la de los samis (mal llamados lapones).

Lo de la nariz lo discutiremos cuando me muestres a mi presunto descendiente.

Por cierto quién te ha enseñado tan buen español, acentos, puntuación, todo perfecto.

Nakkorsarpok (sé feliz, en inuktitut)