viernes 28 de septiembre de 2007

Corn Island. Reggae Palace, una noche golfa

Una noche inolvidable, de las que dejan huella. El sueño de todo hombre: mujeres rozándose contra la entrepierna, sin complejos, sin miramientos. Nunca he vivido nada parecido. Invité a unas 20 o 30 cervezas, no más de 20 euros. De risa. No hay fotos, no hay documento gráfico, ni del local ni de la noche. Todo está en mi memoria. Espero que lo entendáis. Si venís no traigáis material, aquí hay de todo. Sexo, drogas y rock and ritmo. Bestial.

La noche se calienta. Jéssica
Salí a cenar, vi a una belleza que perdí de vista, conocí a uno de León, nica, estudiante, con el cual compartí otras jornadas: yo tenía plata, él no. aunque no abusó, me introdujo en la noche cornislandesa y me salvó de algún marrón. Tomando una cerveza se acercó Jéssica, negra, grande, tras unos minutos de conversación me pide 50 pesos (2 euros) para cenar, me regaló en beso en los morros. Desapareció y volvió. Propuso ir a bailar, el leones y yo ya lo teníamos previsto. Se adelantó mientras acabábamos nuestras bebidas.

Reggae Palace
Una nave, oscura, muy oscura, al fondo la barra, a los lados la sillas y mesas, en el centro la pista. Larga, enorme. Llena. A reventar de negrocaribeños. Música: reggaeton, reggae, ritmos caribeños y garífunos y el son del socarrón… ¡por favor, lo bailé cuatro veces! No recuerdo ningún chele (extranjero). Allí todos bailaban con todos, no había restricciones salvo alguna pareja que no era molestada por moscones como yo.

Jessica, ¡cerveza para todos!
Ya esperaba en la puerta, aunque no pagaba entrada quería asegurarse la bebida, y cómo, no paraba de beber. Les invité a ella, a su amiga, al amigo, al leonés. Me fui animando, me tome un par y mi cuerpo me pedía baile. Arranqué, al leones le pedí mota y como siempre, tarda, que si un amigo de un amigo puede que tenga… Empecé a moverme, solo, a mi aire, como un puto guiri. Me daba igual. El leonés consiguió algo, pero él no fue el receptor, Jessica lo fue. Movida. Me lo fumé en una hoja de cuaderno, repugnante, pero me dio el toquecito ese… que sólo conocemos los porreros. Jessica quería más birras, para ella, otra amiga y un nuevo amigo. Le dije que sólo a ella. Aceptó. Con ella no bailé.

Marina, una belleza de cuatro razas
China, negra, italiana y española. Vuelta a la pista, sin J, no me interesaba, le pedí baile a una belleza muy solicitada, Marina. Jessica se encabronó, se acercó y me ofreció más mota, le dije que no, que largo, que ya estaba cansado de ella. No le gustó. Seguí bailando, ya chorreaba. Marina aceptó, se restregó, movía su trasero a mi placer. Se giraba y entornaba sus piernas junto a las mias. Se agachaba, yo lo intentaba, pero eehh, el cuerpo se resentía. Bailó con otros, hacía lo mismo. A lo largo de la noche estuve varias veces con ella hasta que desapareció con uno… Quedé al día siguiente con ella pero me dormí. La volvería a ver dos días más tarde.

Shi Shi, o como se llamase
Mulata. Vestida de Harlem años 70. La reina de la pista, ninguna mujer se contorneaba como ella, la alabé, era puro ritmo, ¡qué movimiento de caderas! ¡Qué caderas! Qué cuerpo, que figura. Los brazos, el cuello: nacida para bailar. Todos los hombres y muchachos la querían, yo también, me concedió dos, el tercero no se lo pedí, me iba a decir que no, soy un jodido chele que baila fatal, no se hacer lo que ellos logran, y ella buscaba un hombre que supiese acompañar su sabrosura. Dos días más tarde la vi de día y la reconocí, era la líder de un grupo de baile juvenil.

La gringa
o eso afirmaba ella, pedo, muy pedo, enorme, con una grandes tetas que le llegaban hasta el ombligo. Bailar, bailar, no bailaba, se movía lo que le permitía el alcohol en sus venas, de frente me estrujaba contra su pecho, de espaldas me ofrecía su trasero. Me pidió baile tres veces, dos le acepté, a la tercera ya pasé. Pesaba mucho.

Un polvo sobre la hierba
Al leonés le perdí de vista. Volvió al rato. Había salido a follar con una que acababa de conocer, una de las amigas de Jessica. Le envidié, he sabido hacerlo. Me invitó a tomar algo, yo ya sólo bebía agua, no me quería poner pedo. "Jorge, me dice un pedrero (adicto al crack) que J. te ha robado 500 pesos." Se equivoca, le respondí, aunque estaba piripi tenía un buen control de mis finanzas. El pedrero quería ver donde guardaba la pasta.

Alondra, perdón, un buitre
Mientras me movía se acercó y se pegó a mi, quería bailar conmigo, acepté, se restregó, unió su sudor al mío, me pidió una cerveza, otro baile, otra cerveza, esta vez más cara, otro baile. Cuidado con ella, me advirtió el leonés. No me soltaba, me preguntó si podía quedarse conmigo, por qué no. Otra cerveza. ¿Qué me vas a dar a cambio? le pregunté, movió sus manos y las deslizó, marcando su figura, suavemente desde sus pechos hasta su cadera mientras me decía "mi cuerpo". Me reí, seguí bailando. Otra cerveza. Me senté, ella bailaba para mi, se agachaba, me rozaba el nabo con su trasero y me daba algún piquito. Otra cerveza, le di la plata y me engaño con la vuelta. Le dije adiós. Era una crakera, pedrera que les llaman aquí. Al rato ya bailaba con otro.

Baile con otras cuyo nombre no recuerdo, rechacé algunos tocamientos que me hacían mientras estaba solo o acompañado. O no me gustaban o estaba demasiado cansado. Otras me rechazaron. No bebí mucho, cinco cervezas, agua por un tubo, eran las 4 de la mañana cuando agarré un taxi que me llevó al hotel. Solo, el amor por mi Negra estaba demasiado cerca.

miércoles 26 de septiembre de 2007

Corn Island, dos islitas en el Caribe

Dejemos el cielo y volvamos a la tierra, al pecado, a un punto muy pequeño, Corn Island, dos pequeñas islas a casi 70 km al Éste de Bluefields. 10.000 habitantes. Sólo visité una, la grande. Poca cosa hice en esos días, no me apetecía, además eran las fiestas del cangrejo, curioso nombre para celebrar la liberación de la esclavitud. Estuve de juerga. Me iba a quedar tres días, se convirtieron en seis. Esto ocurrió entre el 24 y el 29 de agosto.

Ahhh, como lenguaje
La entrada no puedo ser peor, mi desgarro, el ferry con 6 horas de retraso llegó de noche, el taxi me dejó en el hotel equivocado, unos tipos quisieron engañarme diciéndome que mi hotel ""don´t working" ¡Cómo que don´t working si esta mañana he hablado con ellos! Aaahhh!, entonces tiene reserva? Sí. Y de pronto ya sabían dónde estaba. Llego. Cerrado. Aparece un viejo, "Hola, tengo reservada una habitación" Aaahhh!, me responde y no se mueve. Son las once de la noche. Se lo repito y parece reaccionar, desaparece y vuelve con un manojo de llaves y prueba unas veinte. Por fin entro y me deprimo por la fealdad del espacio. Cierro la puerta, voy al baño, no hay papel, no hay toalla. Salgo, se lo explico: Aaahhh! vuelve a responder y se me queda mirando. Yo, a punto de perder los nervios, "Jorge, oohhmm". Mañana, mañana. Mis necesidades las limpio con los resguardos de los bancos. Ahhh, es la respuesta ante cualquier pregunta que no sepan contestar.

En un mundo de africanos
Fue un baño de negritud, otra minoria racial en el Caribe, aquí se llaman creolles; en Honduras, garífunas, en otros lugares caribes, da igual: son todos de descendencia africana. Son orgullosos, de su color, de su tamaño, de su inglés, se creen superiores, tienen algo de esa altivez cubana de que nadie les puede mirar por encima del hombro. Me gustan. Por el día tienen esa desidia tropical, lentos, apáticos, desganados, ¡uf, cuanto trabajo!! pero cuando se trata de bailar o cuando llega la noche se transforman: son puro ritmo.

De fiesta en fiesta
Bueno, era una sola que se celebraba en muchos sitios, durante el día y por la noche. Principalmente en la cancha de beisbol y una esplanada. La Big Corn Island se recorre en una hora en bici, pues no tuve tiempo, aunque la atravesé todas las noches… en taxi, después de la disco. Hubo una noche muy especial, que tendrá su propio capítulo, por lo lujurioso, por el éxtasis en que me vi envuelto.

Ellos… ¡en su salsa!
Niños, mayores, abuelos, madres y padres, y sobretodo jóvenes, muchos jóvenes. Este es un mundo en el que más del 50% de la población tiene menos de 25 años. Todo era como las fiestas de nuestros pueblos, pero con gente de otro color y con mucho ritmo, soy de la opinión que aprenden a bailar antes que andar. En la cancha, a las órdenes del maestro todos bailaban, bueno todas, porque los chavalos tocaban, percusión, lo que saben.

Follad, pero seguros
Tres lenguas, español, creolle y miskito. Representación teatral con contenido social: hacedlo pero no estropeéis vuestra juventud con un embarazo. Bien. Más, entre pausa y pausa de actuación nueva recomendación: hacedlo, pero seguros, el Sida mata. Más, reparto gratuito de condones. Mucho más: concienciar sobre la explotación comercial del sexo. Bien, muy bien. Que cunda el ejemplo.

Arqueología submarina
Yo no sé de donde viene llamar snorkel a lo que toda la vida hemos llamado buceo, desde hace 40 años lo llevo haciendo, pero desde hace unos pocos ya no buceo, ahora hago snorkel. Tonterías. Fue bonito porque además de ver peces de muchos colores vi un galeón español o pirata, quién sabrá, hundido. Se apreciaban los cañones y algo de su estructura. Pero más apasionante fue un barco a vapor de finales del XIX cuyo motor aún sobresale de las aguas como si fuera una pequeña plataforma petrolífera. Grandioso. Vibrante bucear entre los restos sumergidos, imaginarse cómo se vino a pique, lo que llevaba, ver los hierros retorcidos, la estructura, pensar cómo se quebró. Eso no lo había visto nunca, los pececillos, sí.

Las marinas
Me encanta el arte, la pintura, me lo inculcó de niño mi gran maestro Don Pedro Silleras, he visto acuarelas marinas toda mi vida y generalmente las he detestado. ¿No las entendía? Puede ser. Hoy las he descubierto, he entendido porque tantos pintores las han retratado. Por la luz, que ya lo sabía, pero que no veía. En Corn Island me quedaba embobado todas las tardes viendo las puestas del sol reflejadas en el mar y en las barcas. Una delicia. Tiré decenas de fotos, por fin amaré las acuarelas dedicadas al mar… o a la luz.

domingo 23 de septiembre de 2007

Dios está en todas partes…

Hay que desengrasar, este blog está atento a la realidad, a lo que me pasa y a lo que vivo, para bien o para mal, pero no puede convertirse en un lagrimero de tristezas. La vida continúa y mi viaje también. Y que mejor que abandonar los dolores y las perversiones humanas, lo mundano, para ascender al reino de los cielos y hablar sobre el Divino, en todas partes.

… en las calles
"Que el Señor le guíe en el camino" Así se despidió de mi un predicador mexicano. Tenía voz de iluminado, necesitaba traductor en miskito. ¿Dónde está Dios? En la Iglesia Católica, en la Morava, en la Evangelista de Pentecostés, en el Ministerio Arbol de Vida, en la Iglesia Evangélica Bautista Conservadora, La iglesia de Dios, La Iglesia de Cristo, La Iglesia de los Sabatistas, en los Testigos de Jehová, Iglesia Camino de Vida de Jesucristo… Y todavía no he llegado al Amazonas donde hace seis años ya quedé estupefacto ante tanto salvador. Vienen a la selva buscando corderos para el rebaño del Señor. Eso, corderos, dóciles, manipulables. Y yo cada día más ateo, más pecador…, más humano.

… en los vehículos
Y sobretodo en los centroamericanos, principalmente taxis, coches de línea y camiones. Bien grande, para que se vea. ¿Será un reclamo publicitario para atraer clientes? En Dios confío. Sólo el Señor es Salvación. Donde hay amor hay paz, donde hay paz está Dios. Jesús es el Señor. Dios es amor. Sólo Dios es la luz. Dios es el camino. El Señor guía mi camino. Jesús guía mi camino… Jehová guía mi camino. Todo esto y más puede leerse allá por donde vayas. Yo sigo mi camino, sin Dios.

… en los mandamientos
Hoy es domingo y mi Negra ha ido a misa. Ella es de la Iglesia Morava, –pero no soy una buena cristiana, me decía– su papa es católico y su madrastra de los Testigos de Jehova. En Nicaragua son profundamente cristianos. Puedes discutir de política, de hombres y mujeres, de beisbol, de lo que quieras menos de Dios. Ahí no hay discusión: nos debemos al Señor. Cuando al Caribe trajeron los Mandamientos, lo hicieron en un papel doblado y justo en los pliegues estaban escritos dos de ellos, el que corresponde a "No cometerás actos impuros" y el de "No desearás a la mujer del prójimo". Todos los demás los pudieron leer y los cumplen con mayor o menor acierto, pero esos dos, al no poder leerlos los ignoran y no los cumplen, sin darse cuenta que Dios les vigila y les castiga por su "ignorancia".

… en los seres humanos
Da igual que te encuentres en Nicaragua, Honduras o Costa Rica, los encuentras por donde vayas, hay ordas de ellos, en poblados y en ciudades, son los evangelistas, predicadores, misioneros o como quieran que se llamen, son mayormente gringos, mujeres y hombres, y creen realizar una gran misión pastoral. Vienen a salvar almas, están convencidos de ello. Te miran o te saludan como si fueses un hijo perdido. No puedo con ellos, me superan, me recuerdan a los curas de mi juventud con esa voz de perdonavidas. Bueno, al menos no te tocan.

Mi padre en su carta de despedida antes de emprender el viaje me decía "en estos momentos es cuando envidio a los creyentes porque ellos pueden pedir ayuda mientras que nosotros, hijo, somos absolutamente responsable de nuestros actos y sólo nos queda confiar –sin soberbia– en nuestra responsabilidad." Pues eso.

viernes 21 de septiembre de 2007

Perversiones… naturales, humanas

Escribo desde Managua, la estancia en Puerto Cabezas de una semana ha sido dura, relatos estremecedores, imágenes que quiero olvidar, charlas con cooperantes, alegrías por mis amigos, agradecimientos por personas dolidas, petición de fotos para inmortalizar la destrucción, confianza traicionada. Un cúmulo de sensaciones que me han dejado marcado.

Naturaleza perversa. Remitido.
Me lo mandó Lilieth. Por email. "ayer viernes visite una comunidad indígena que se llama Mospam, pertenece al municipio de Waspam, ahí estábamos tratando de formar una finca academica, (…) no quedo nada, ni el bosque, las imagenes que tengo son aterradoras, la gente sin comer, pasamos dos horas haciendo una trocha (caminos), con machetes para entrar, mucho lodo, hasta la rodilla de agua, y cuando llegamos no tienen nada, mujeres recién paridas perdidas en el bosque bajando al rio Wawa, con niños tiernos en brazos y sus maridos con otros, rostros tristes y cansados, enfermos que no pudimos darles a todos medicamentos porque no tenemos, dimos atención medica, ropa, plástico y un poco de alimentos.

Te digo no se expresarte lo que siento, es mi gente, mi region y estamos sufriendo, yo estoy bien y mi familia, pero trabajo en el campo y ver destruido todo, se que no debo llorar, pero lo hago a escondidas, a ellos les demuestro fuerza y caminamos horas en la montaña, buscando gente viva, muchos no aparecen estan muertos,,no sabemos donde estan los caminos, andamos con brújula y GPS, pero es que no hay bosque ni casas, no hay nada, salen de repente y te piden agua al menos, los rios estan contaminados, los peces flotan en el agua, te cuento esto para que busques ayuda…" ¿Es perverso o no?

El caso Madeleine vs Huracán Félix. La perversión
Siempre que puedo ojeo la prensa española en la red. Desde hace un mes, más o menos, leo en primera plana el caso de Madeleine, del cual desconozco todo, salvo que ha desaparecido y que se acusa a sus padres de ello. El día 4 de septiembre el huracán Félix arrasó el norte de Nicaragua: casi 200 muertos, más de 70 desaparecidos, 300 niños huérfanos, repito 300, 10.000 casas destruidas, 17.000 dañadas, 400.000 hectáreas de bosque arrasados. Esta noticia duró en primera 4 días. ¿Es perverso o no? ¡Viva Madeleine y que se jodan los otros!

Otra perversión. Esta carnal. Dos versiones
Se llama V y según su hermana, la madrastra, tiene 26 años, ha acabado la Universidad, no ha tenido contacto carnal y no tiene novio, sólo amigos.
Segunda versión, la de mi princesa, sin saber lo que me había contado la madrastra: tiene 22 años, está acabando sus estudios, no es virgen, "no voy a esperar a ser vieja", le decía a mi perla negra, y tiene un novio casado
¿Por qué está diferencia? Porque la madrastra intentaba hacerme ver las ventajas de que yo me enrrollase con su hermana y no con una cenicienta como mi Negra, sin estudios, más joven y ya con un niño, "a los hombres no les gustan las mujeres con niños", me decía la malvada. Mientras V se paseaba a mi lado contorneando sus caderas, mirándome de reojo y haciéndose la dura. ¿Perverso o no?

Desaparición de imágenes… perversas
Nadie en Puerto Cabezas sabía de mi blog. Cuestión de discreción, nadie salvo la compañera de la peluquera a la que acudí en búsqueda de ayuda para que la niña de mis ojos, dado el caos en esos días y a su incultura en internet, pudiese ver las imágenes polémicas antes de su publicación. Le pedí absoluta discreción, ¡a ella que es tan buena cristiana! Me traicionó. A Nayda las fotos le encantaron y sobretodo que alguien dijese cosas bonitas sobre ella, que ella se viese protagonista de una historia. A los tres días de mi estancia se encontró con un amigo, "te he visto desnuda en internet" le dijo. Ella lo negó. El mal ya estaba hecho. Me hundí, quité las fotos y toda referencia a su nombre, salvo las iniciales. ¿Es eso perverso o no?

Siete días con mi Negra
Deliciosos, a pesar de algún desencuentro producto de sus miedos a salir de la casa. Ha sido educada para permanecer es su hogar. La visité todos los días, allí comprobé su tristeza, su pesadumbre. En cuanto la sacaba de su entorno reía, se divertía, pero tenía que arrastrarla para llevarla a cenar o a dar un paseo. No ocurría lo mismo para ir a dormir conmigo. La separación no fue tan desgarradora: los dos sabíamos el final. Ella hace que se me pare el corazón… o que se me acelere. Mi corazón se ha vestido de negro y va a costar que se destiña, a pesar de la distancia. Ella me espera, yo no le he prometido nada, pero… Esto no es perverso. Esto es amor. Punto.

miércoles 19 de septiembre de 2007

Carta agradecimiento de Nayda y su familia

Por segunda vez este blog se abre a sus protagonistas, la primera fue a mis jóvenes amigas Clara y Laura y esta segunda a la familia paterna de Nayda, a su madre no la pude ver aunque teníamos previsto una excursión a su comunidad que al final no pudimos materializar.
Lo que a continuación sigue es la transcripción de lo que ellos han escrito para vosotros/as. Adjunto también los documentos originales, así como el presupuesto de materiales para la casa y el plano correspondiente.

Agradecimiento de Nayda
A través de la presente agradezco infinítamente a todos los que me apoyaron en este momento tan duro que estamos viviendo nosotros. Por el paso del huracán Félix que nos afectaron en gran magnitud. Agradezco a todos Ustedes en nombre de mi familia, mi madre que vive en la comunidad Kuiwitigni que en este momento quedó sin casa tanto mi abuelo que tiene 80 años, y mi padre que actualmente vivo con él, nos quedamos en la miseria. Pero con la ayuda de Ustedes pude apoyar a toda mi familia, para que tenga por lo menos un techo para protegerse de la lluvia. No tengo palabras para demostrar mi gratitud, sólo pido a Dios que les de muchas bendiciones y que les proteja.
Y agradezco a mi amigo Jorge por haberle tocado la puerta de su corazón para que Ustedes me apoyen. Soy Nayda Jackson de nacionalidad nicaragüense de la Región Autónoma del Atlántico Norte.
Dado en la ciudad de Puerto Cabezas, a los nueve días del mes de septiembre del año 2007. Firmado Nayda Jackson.

Agradecimiento de José Barberena Jackson
Nosotros, familia de José Barberena Jackson de nacionalidad nicaragüense, del domicilio de Puerto Cabezas de la Región Autónoma de Atlántico Norte: José Barberena Jackson, padre de familia; Oralia Artola Lincon, madre de familia; Nayda Jackson Yánez, hija de 22 años; Jessi Barberena Artola, hijo de 15; Maike Barberena Artola, hijo de 11; Jefferson Barberena Artola, hijo de 6 y Yubelca Anahi Jackson, nieta de un año, agradecemos de corazón a todas aquellas personas que nos han apoyado en los momentos difíciles, por medio del Sr. Jorge Bonilla que es el actor de esta gestión, él vio nuestras necesidades, perdimos nuestras casas y otros artículos más por el Huracán Félix.
También agradecemos de corazón al Sr. George por la gestión que realizó para esta humilde familia necesitada.
Que Dios bendiga a cada uno que nos brindó su apoyo, espero mantener este lazo de amistad.
Dado en la ciudad de Puerto Cabezas a los 10 días del mes de septiembre del año dos mil siete. Cordialmente José Barberena Jackson, beneficiario.

sábado 15 de septiembre de 2007

Tendrás amigos, tendrás amor, tendrás amigos…

Gracias a CL y LS, los primeros, natural, era su Nicaragua. Gracias a Sonia E, no acababa de pasar el huracán y ya acudía en mi auxilio. Gracias a Toño y Cristina, no pensé en ellos, ellos en mi sí, gracias. A Paco y Silvia, por la red de apoyo que han creado, gracias. A Viejo Lobo y Princesa Canela por vaciar sus armarios para que otros se vistan. Gracias a IH por dar de lo poco que tiene. A Carmela por dar más de lo que debería. A AVS por abrir su correo en Francia y responder a la llamada. A Mariajo y Amadeo, los primeros que invitaré a unas cañas, vendrán a verme. Gracias ML, por tus miedos, tu sensibilidad.

A Paul, mon bon ami, A Rosa es una rosa es una rosa. Gracias a Clara, a Laura, a Rodrigo y Andrés por vaciar su hucha. Gracias a un anónimo en una sucursal en Barajas, Madrid. A la princesa S., nerviosa por desaparecer unos días y no llegar. Gracias a GRL y JAES, por estar siempre cuándo y dónde los necesito. A Soraya, uno de sus fuertes, la generosidad. Gracias a Beto, que sin apenas conocerme aporta su granito. Gracias a JBA y a PT por el esfuerzo que han hecho. Y a Maremoto, y a Blanca que ya aprende que no todos los niños son iguales y deberían serlo. A Tochi, como siempre, por su celeridad.

Gracias a Ricardo por abrirme los ojos en referencia a Cajas solidarias, a Laura, amiga de Susana S., Gracias, como no, al Grillo damnificador, ya sé quién es, no me chivaré, demasiada plata para él. A Miguel, el de Roquetas. A Ada y Lula, que por primera vez han ido solas a un banco a ingresar sus ahorros. Gracias a JI Paraca, de Sitges, que no le conozco, gracias. A MB, ocupado en reconstruir su país, Perú, después del terremoto. Ay, y a mi madre, que falleció hace un año y que seguro que hubiese contribuido.

Gracias a los que lo han intentado y no han podido. Gracias a los que lo han pensado. Gracias a todos.

Entre vosotros habéis conseguido que tres familias vivan hoy un poco mejor que ayer –no que antesdeayer, entonces tenían algo–, sino que ayer. Tres familias, tres casas. Así lo ha decidido mi Negra. Para la de su papa, donde ella reside; para la de su mama y para la de su abuelo, también sin hogar. Ella sabe sus necesidades, yo la asesoraré o aconsejaré, pero ella distribuirá vuestra solidaridad. Confío en ella y en ella he depositado vuestra confianza. No os defraudará, lo sé.

jueves 13 de septiembre de 2007

Uno siempre vuelve donde ama. Camino a Bilwi

He vuelto, he vuelto donde se ama, he vuelto al desastre. Me lo pidió mi Negra. Podía haber enviado el dinero a través de W.U., pero he preferido traérselo. 24 horas de autobús, apenas 600 km. Verla, no debería, traerá consecuencias; acompañarla, obligatorio, ¡no se puede dejar a un ser querido tirado!, y ella lo es. No ha sido fácil decisión.

Del Pacífico al Atlántico
Del Este al Oeste. La carretera, un hilván que parte en dos mitades Nicaragua. Un trayecto infumable para sus gentes, la burla de la pobreza. Un camino que les aísla, Quién es capaz de estar montado 24 horas en un autobús para 600 km, 4 averías, nocturnas; interminables paradas para echar agua al carburador o cómo se llame eso del motor, otra parada para sacar otro colectivo del arcén, parada y fonda, claro. Parada en los puentes, para testarlos. Es el expreso de los lunes, de Managua a Puerto Cabezas, sin paradas, dicen. Y no mienten, algunos pasajeros se montaban sin parar. Sin embargo monté, para ahorrar, para mi Negra.

El viaje más entrañable
Casi todos miskitos, vuelven a echar una mano, caras tristes, gestos tensos, más ellas que ellos. Confraternicé con los chavalos, el conductor y sus dos ayudantes, hice muchas risas. Lógico entre tanta parada. Pagué 14 euros, con vuestro dinero, para comprar el pasaje a una joven miskita que no la fiaban hasta llegar a Bilwi, sus papas tampoco tenían casa ya. Uno me quiso estafar 50 pesos, al final fueron 20 (90 céntimos). Me fumé un par de petas, aislado, lejos. No dormí, mi almohada está pinchada y mi fular se perdió en el camino –no sabéis lo que le echo de menos–. Lloré sus miserias. Oí música, mucha. Me aprendí una canción. Largo tiempo de pie, en la puerta delantera, abierta, fotografiando, fumando, observando las miserias a 20 por hora. El más entrañable.

La ruta del desastre, bueno, una de ellas
Fary, el conductor y el "estafador" me avisarían, iba a ser ya de mañana, con el amanecer llegaríamos adonde la naturaleza abofetea a los pobres de los pobres, a la zona más deprimida de la linda Nicaragua. Atrás hemos dejado el asfalto, las zonas lecheras, estamos donde no hay nada, ahora ni casas, sólo tablones desperdigados y chapas de zinc entre los árboles caídos, miles. Algunas tiendas de campaña, improvisadas, con plásticos, se apiñan en los arcenes, por si cae algo. Unos niños atraviesan la pista con una rama para ver si para alguien y les da dos pesos, ¡joder, ahí no paramos!

Mi propio huracán
Mientas Félix destrozaba el Atlántico nica otro huracán se formó entre SJdS y Barna. Lo típico, amiga te envía link, lo pinchas, te responden que sí, que les interesa, que les gusta y yo, desnudo, oh cielos…, no tengo nada…, qué me pongo… Pues eso, que no tenía un texto alternativo, tenía que actualizar mi blog y el único que había en nevera era, lo sabía, el más conflictivo. No me arrepiento de nada de lo publicado, ni de texto ni de imágenes, pero me jode esa puta casualidad o esa falta de previsión, aunque llevaba una semana anunciando "mi historia". ¡Puta casualidad! Me han leído más de los que deberían, este blog, quizá, deba ser más íntimo. Los secretos, las confianzas a cuatro ojos se revelan mejor en un club de jazz que en un estadio de fútbol. Que sirva de lección.

martes 11 de septiembre de 2007

Dale una luz. Miel y hiel en Nicaragua

Ya lo dije hace casi dos meses, este país me gusta, me enamoré de él… y algún disgusto me daría. Así ha sido, y varios. Hoy le quiero dedicar una canción. Todos los meses cambio. Tengo mi preferida, algunas son antiguas, otras recién enviadas. Esta, cuya letra os regalo, pertenece al duo nica Guardabarranco, nombre tomado del pájaro mascota de Nicaragua y que define muy bien cómo es este país. Hay miel y hiel, es dulce y amarga, es poesía y es cruda realidad. No hay amores sin música.

Este va a ser mi regalo también para todos aquellos que han colaborado en la recogida de dinero para ayudar a la familia de NJ, ellos la recibirán en versión mp3 para que se deleiten escuchándola, para los demás no puedo enviarla. Por razones de copyright y de derechos de autor no puedo reproducir la música en este blog. Lo siento. Disfrutádla


Dale una luz
En un lugar llora el cielo de ternura
En un lugar todo el verde esta de fiesta
Y en altamar no muy lejos de Corn Island y el Bluff
Un hombre niño pesca un saco en el mar


En un lugar quema el cielo las estrellas
en un lugar que me vio jugar de niño
tuve amistad un amigo que no jugará más
pero, la calle, hoy se llama como él.


En un lugar llueve tanto que se apaga el sol
y el lodazal besa siempre tus rodillas
un viejo esta aprendiendo sus primeras letras
no tiene anteojos pero sabrá leer.

-Solo-

En un lugar donde el agua es a volcanes
y el tiburón hizo nido en agua dulce
el huracán pone un bosque en reverencia mortal
tiembla la tierra, tiembla el mar de este lugar.


Dale una luz a la gente que ha buscado
su libertad contra el cielo y contra humanos
dale una luz a este pueblo que ama tanto vivir
en Nicaragua...
Katia y Salvador Cardenal

domingo 9 de septiembre de 2007

Las mil caras de Jefferson. Retratos

J., como su hermana. 6 años. Vital, un cómico. Terremoto, silencioso. Subía, corría, saltaba, volvía a subir. Me miraba desde arriba, reclamaba mi atención. La cámara le embriagaba. Allí nadie tiene una. Quería fotos. Daba mucho juego. Mil caras… una sonrisa. Inmensa. Constante. Es curioso y juguetón. El único que me respeta, confesaba NJ. Ella lo crió.

Estampa
Fuimos juntos a la playa, era tarde de domingo. Los chavalos jugaban al fútbol, alguna pareja tomaba una gaseosa en el malecón. Otros se bañaban, la mayoría vestidos. Aquí no se ve un bikini, "Les da pena (vergüenza) mostrar su cuerpo." me han confesado varios. Luz de tarde, Oeste. Colores densos. Al fondo, a la dcha, el ex embarcadero, de Puerto Cabezas.

Cifras
Muertos: 65-70. Desaparecidos: 134
Familias afectadas. 18.275
"más de 93.000 personas, que han sufrido severos daños en sus viviendas, cultivos, animales domésticos y otros enseres. "
Elpais.com

Otra versión
"Cadáveres flotando en el mar, más de cien muertos estimados, al menos 100.000 damnificados en comunidades aisladas y acechadas por el hambre, la sed y las epidemias, reflejan la enorme tragedia humana que dejó en la costa Caribe de Nicaragua el huracán Felix."
http://www.diariocolatino.com/es/

Casa miskita
Así son la mayoría. Da igual si la parte hondureña o nica. Todas se parecen, esta corresponde a Belén (Honduras), la de NJ en Bilwi era igual, Es una imagen de campo, en la ciudad ese terreno estaría cercado. La única diferencia. Bajo semejante tejado, entre esas paredes viven decenas de miles de personas. Un huracán se ha divertido, a jugado con ellos a una velocidad circular de 250 km/h. Un Ferrari, un Formula Uno por sus cabezas. No lo resisten, se desmoronan. Es lo de los tres cerditos, pero de dónde sacan la pasta para hacerlas más seguras. ¿Hay algún protocolo al respecto?

Racaudación hasta hoy: 350 euros. Mañana vuelvo a Puerto Cabezas. Uno siempre vuelve donde se enamora, aunque luego se vaya…

sábado 8 de septiembre de 2007

Bluefields blue! Mi historia

Ante tanto desastre, una historia de amor. Sencilla. El culmen y el cenit. Corto, intenso. Bello y doloroso. A ella, jamás la hubiese conocido en un bar, ni en un café, y menos en una disco, quizá en el mercado o tendiendo la ropa a mi paso por su hogar. O en una camioneta. Y así fue. Ni me miró, o eso creí. Yo sí la miré, a los ojos. Más tarde me daría su amor y yo me entregué a ella poseído. Conocí a su familia y la invité a pasar tres días en Bluefields. Después, la despedida, el desgarro. Esta es mi tristeza. Esta es mi historia.

Cuando subí, la camioneta estaba aún vacía, salvo ella sentada sujetándose a un lateral, como castigada o sin querer molestar. Después se movería hacia el centro al acudir una anciana que precisaba más seguridad. No tuvimos contacto hasta que enfermó. Le ayudé. Apenas hablamos en el trayecto. En ningún momento la seduje, ni hice atisbo de insinuarme.

El amor en Waspán
Nos tumbamos por separado. Ya me miraba, lo había hecho durante la cena. Salí un rato al patio, volví a entrar y le pedí un beso. Me sonrió y abrió suavemente sus labios. No la toqué. Sólo la besé, me centré en su rostro, fueron decenas de piquitos distribuidos entre sus inmensos labios, sus tersos carrillos y sus penetrantes ojos. No hubo lengua. De mi interior empezaron a surgir palabras, susurros que creía olvidados por falta de uso. A raudales. Seguí sin tocarla. Posé mis labios allí donde su piel permanecía desnuda, pies, brazos, cuello. Los intercalaba con alabanzas y piropos. Ya me abrazaba, en silencio. Le pedí permiso para desnudarla, me lo concedió. Apagué la luz y encendí una vela. Me enamoré.
Me deshice en besarla, cada centímetro de su piel, todo el cuerpo, la lamí enterita, como queriendo absorber algo de su belleza, de su negritud. Yo no paraba de hablar, de decirle cosas. Chupé sus pechos, libé sus pezones y ella me regaló su leche, materna. Era mi primera vez, el probar ese dulce, esa miel que brotaba con cada succión. Ahí ya lloré, de felicidad, estaba en éxtasis. Hipersensible. Era el cortejo a una Pulpul. Así nos dormimos.

"¿No querés haceme el amor?"
No pude. Era medianoche, nos despertamos pegados, no podía soltarla. Me lo pidió como si yo tuviese el derecho a hacérselo. No podía. No buscaba sexo sino amarla, deleitarme con caricias y amorios. No quería más. Se extrañó. Yo también. Jugamos, todo en mi era galanteo y seducción. Ahora sí.

La mañana siguiente, último trayecto a Bilwi, Puerto Cabezas
Nos levantamos tarde, perdimos el colectivo de las seis, agarramos el de las siete, aproveché para fotografiarla, para sacar su primera risa, Me costó. Apenas hablamos, ella intercambiaba la almohada con mi hombro. No conseguía dormir, de vez en cuando acercaba sus manos a las mías, tímidamente, a escondidas. Yo, algún beso furtivo, mientras posaba mis dedos sobre sus piernas o abrazaba sus manos. El colectivo estaba lleno, íbamos a su pueblo y la situación reclamaba discreción. Nos veríamos al día siguiente, en su casa.

Sábado, en su casa
Claro que estaba nervioso, no había hecho nada malo, pero me temía la reacción del padre. Ese mediodía me visitó con una amiga en el hotel. Fue una sorpresa, era su pausa de la escuela. Le confirmé mi asistencia. A las 5.30. Antes, me corté el pelo –dos meses sin hacerlo–, compré una botella de vino para el señor de la casa y un pastel para la familia. Fui bienvenido, conversé con el patriarca mientras ella preparaba la cena junto a su madrastra. Apenas la vi en toda la noche, primero cenamos los hombres, luego los niños y al final ellas, en otro apartado. Luego saldríamos al malecón, con una amiga. Al día siguiente le sugerí que me acompañase a Bluefields. Yo debería pedir permiso a su padre. Lo hice.

Lunes de compras
El día anterior ya le dije que quería regalarle una lavadora automática, no soportaba la idea de que lavara tanta ropa a mano. Me pidió una cama porque con su hija no cabían donde dormían. Acepté. También le regalé una mochila para transportar a su pequeña; otra obsesión mía, ver cargadas a las madres con el niño en brazos. Me supera.

Bluefields blue!
El trayecto en avión vía Managua fue extraño, yo con un catarro que se me centró en los oídos por la presión de vuelo y me dejó sordo por cuatro días, y ella silenciosa, sin demostrar ninguna emoción ante lo que era su primer viaje por el aire. Aún no supe qué pasó. Teníamos tres días para amarnos. La Naikra Tukta no quería abandonar la habitación, poco vi de esa ciudad, salimos para comer, sacar dinero, regalarle un par de cosas y enseñarla en dos clases cómo se maneja un ordenador, internet.
Eclosión de sensaciones. Su cuerpo desnudo, su color, la dulzura de sus gestos. Todo. Estaba absolutamente embobado, ido por tenerla entre mis brazos. Aprendí a decírselo en miskito, que la amaba, Yang amorki. Y la amé, juro que la amé. Allí me contó su historia, la cruda, me hundí y aún la amé más. Me conquistó, con sus miradas, su cercanía. Yang Pulpulki no sudaba pero hubo mucha humedad entre nosotros. Reímos y lloramos. A ella le gustaría cuidarme toda la vida! Inocente! Con las vueltas que da! Para mi, algo insalvable es la edad, y que estoy en transito, y no voy a saber que va a ser de mi vida después, cómo puedo asumir esa responsabilidad. Lamenté no ser más joven, o que yang Kinkaki tuviese 10 más.

Viernes de despedida
Su avión salía a las 9, la querían dejar colgada en Managua, me tuve que enfadar para que el avión de la capital a Puerto Cabezas la esperase. No se quería quedar sola. Estaba asustada, yang Kuktiki, desconsolada, con amargura contenida. Pasó control y una puerta se cerró. No la volví a ver. Mi barco hacia Corn Island salía a las 9.30. Vi su avioneta, unos niños también la despidieron, con sus cometas. Me derrumbé varias veces. Cada uno volvía a su camino. El mío fue tortuoso, el suyo también. Todo duró 8 días. En Bluefields le concedí una beca para sus estudios de un año de duración, similar a lo que cobra un estudiante normal. Se la prolongaré.

Pd: Tengo permiso expreso de NJ para su publicación y he aceptado sus sugerencias. Las imágenes de esta crónica están sometidas a ©, con todo lo que ello significa. Si alguien quiere utilizarlas que pida permiso, por favor.

viernes 7 de septiembre de 2007

Últimas cifras, últimos titulares

Y los números siguen aumentando. No puedo ayudar a todos, ni pretendo. Hoy llueve sobre Bilwi, los que no tiene casa han empezado a quitar escombros, hoy dormirán a la intemperie. Las escuelas e iglesias, refugios tradicionales, tampoco tienen techo. N. y su familia duerme hoy bajo unos tablones, improvisados. Otras familias también. Si vas a ayudar, hazlo ya. El tiempo es determinante.

Por cierto, Doña Aura se encuentra bien; Dacia, Amparito y Katherin también. De Lilieth no sé nada. De otros tampoco. La madre de N. también ha perdido todo. Hoy le ha enviado a través de su hermana agua y galletas para unos días.

Algunos titulares
ElPais: Peleándose por los cadáveres. El huracán Félix causa 170 muertos en Nicaragua entre el desconcierto de los familiares
LaPrensa: Helicópteros avistan muchos cadáveres en el mar
Univisión: Al menos 98 muertos por huracán Félix
Milenio: Al menos 98 muertos por huracán Félix

jueves 6 de septiembre de 2007

Qúe será de… las gentes de Puerto Cabezas

Qué será de doña Aura que tan amablemente me acogió en su Cortijo. Señora mayor, casi anciana, blanquita como cualquier madre nuestra. Ella sola lo llevaba, y lo cuidaba, de eso doy fe. Tanto que ha sido el mejor ejemplo para lo que me gustaría montar en SJdS. ¿Existirá? La mayor parte de mi tiempo en Bilwi lo pasé en su terraza. no con N., sino junto a esa mujer que me traía los frescos de piña o me ponía un aparato antimosquitos o atendía mis necesidades. La felicité varias veces por su enorme hospitalidad, ella siempre contestaba lo mismo, "es un hotel familiar". Qué será de las muchachas que trabajaban para ella. De los pocos sitios donde he dejado propina para las camareras, 100 córdobas.

Que habrá sido de Dacia, mi peluquera. Nunca antes había cortado el pelo a un extranjero. Se sonrojó. De las tres que había la escogí a ella, no por su sonrisa sino por su corte personal, fue el que más me gustó de todos. Le pedí uno que a sus ojos me dejase atractivo. La cámara la asusto, le pedí permiso y la promesa de enviárselas. Durante el proceso pasó de la primera vergüenza a la sonrisa o a estar muy concentrada. Al final tuve que ayudarla, me dejó el escaso flequillo plano, paleto, le pedí que entrecortara, para darme un aspecto de más malo, más informal. Ella me corrigió, "de malo no, de rebelde". Es lo que quería decir, la respondí. Me entendió, fue a buscar otra tijera y ahí estuvo dando tajazos sin saber muy bien lo que hacía, pero que yo sé que lo volvería a utilizar con más acierto. Se despidió de mi diciendo "le va a gustar a las muchachas" A N. le gustó, bastaba.
Que habrá sido de Dacia, o de su jefa Amparito o de Katherin, que me sirvió de enlace para enviarle las fotos.

Dónde estará Lilieth Mena, profesora de la Universidad y que junto a Marina, cubana, trabajó tantas horas junto a mi en El Cortijo. Ella y Marina intentan mejorar un poquito las condiciones de vida de la minería cercana, en Bonanza. ¿Existirá todavía Bonanza? Ellas hablaban, discutían sobre la salubridad del agua, de los accidentes geológicos, de las aguas freáticas y cómo de mejorarlas por y para el bien de la comunidad. Marina se fue, Lilieth, ¿vivirá?, tendrá un tejado donde resguarderse. No sé, le he enviado un email, pero allí la luz hasta dentro de seis días no llega. Me iba a enviar un plano detallado de Nicaragua. ¿Me llegará? ¿Y de José, el colombiano?, trabajando en una ONG danesa e inmerso en la Comunidades, lo saludé en Waspan y lo reconocí en mi hotel. Me dio varios consejos contra los mosquitos.

Habrán sobrevivido el ejercito de minusvalidos que recorrían las calles de la Mosquitia. Los hay a decenas, son buzos,, son langosteros, se hunden en las aguas del Caribe a pescar langostas, se ponen hasta el culo y salen demasiado rápido para ganar más plata o por exigencias de su patrón y ¿zas! les revientan los tímpanos o los pulmones. A la silla de ruedas. Toda la Costa Miskita está llena, imposible no verlos.

¿Y el gordo pastelero que me vendió el vino, "francés", me decía, y el pastel con dedicatoria que llevé al hogar de mi princesa Painkira? ¿Existirá? O la madre de N., que vivía en una comunidad de pobreza extrema. O la frutera, o tanta gente anónima que lo ha perdido todo. Qué será de Waspán, de Leimus, de tantos poblados y casas aisladas que encontré e ese camino, en este bache de mi viaje.

Estas reflexiones me vienen después de leer las noticias, ver las imágenes de TV y de hablar con yang amorki. No sé qué más decir.

Pd: Una buena noticia para los lectores y posibles contribuyentes, este blog ha sido acogido y destacado en La Vanguardia http://www.lavanguardia.es/lectoropina.html, gracias a IH, que me dio el contacto y a KP que lo ha publicado.

martes 4 de septiembre de 2007

A los lectores. Huracán Félix arrasa Puerto Cabezas

Hoy tenía pensado escribir sobre Puerto Cabezas, pero no así. Quería hablar de lo qué vi y no de lo que ha desaparecido. El huracán Félix ha destrozado Bilwi, Puerto Cabezas. Ha azotado sin misericordia toda la Mosquitia, sobretodo la hondureña, qué será de Puerto Lempira, Belén, Ahuas, o Brus Laguna. Existirán. Todavía no lo sé.
Ya no existe el lugar que pisé hace 15 días. La casa de N., mi princesa miskita, tampoco existe. Ha sido borrada. Como su hogar, muchísimos otros. La desolación compartida, ese privilegio de los pobres. La planta donde me invitó a cenar, donde jugué con Jefferson y me hice querido ante los ojos de su padre se ha derrumbado. Pido ayuda.

Esta mañana ya he hablado tres veces con ella. El tejado se ha hundido, las paredes de la planta superior también, sólo queda la exigua planta baja como protección. Las noticias me confirman la destrucción. Son noticias de hace un rato. Pido ayuda.

"El huracán 'Félix' arrasa un pueblo en Nicaragua y se dirige hacia Honduras" Titular de El Mundo. Ese pueblo se llama Puerto Cabezas.
–http://www.elmundo.es/elmundo/2007/09/04/internacional/1188921528.html
–http://www.elpais.com/articulo/internacional/huracan/Felix/baja/categoria/tocar/
tierra/Nicaragua/elpepuint/20070904elpepuint_2/Tes
–http://www.swissinfo.org/spa/internacional/agencias/detail/El_hurac_n_Felix_avanza_
arrasando_las_costas_de_Nicaragua.html?siteSect=143&sid=8170372&cKey=
1188915096000&ty=ti

Estoy desolado y pido ayuda. Económica. Nunca lo he hecho y no sé cómo se hace. Lo único que se me ocurre es abrir una cuenta en LaCaixa, por ejemplo, y colgarla e invertir ese dinero, –juro por mi honor que no me quedaré ni con un centavo. Yo no necesito absolutamente nada de dinero de nadie– invertir ese dinero, digo, en la familia de N. y en otras familias para la reconstrucción de sus casas.

Yo ya he hecho una contribución de 100 euros más una beca que le concedí por el periodo de año antes de dejarla, pagadera mensualmente. Una cama para ella y su hija, una mochila para transportar niños y ropa. Cualquier contribución será bien recibida. Incluso 10 euros es un pastón aquí. Pido ayuda. Todo lo que muestran estas imágenes ya no existe, ha desaparecido.

– Acabo de escribir a La Caixa para que me facilite una cuenta, en cuanto la tenga os la comunico.
–Otra idea es enviar dinero a Wester Union, pero me parece más caro.
Jorge Bonilla Andrés. Wester Union. San Juan del Sur. Nicaragua. (Me deberíais comunicar el código de recogida por email.
–Mi cuenta, por razones obvias, no puedo publicarla, pero hay personas qué si la saben, Marion, mi hermano Jaime. Yo mismo os la puedo dar si me enviáis un email

Gracias de antemano. Jorge

lunes 3 de septiembre de 2007

SJdS. Un inciso en el camino

Escribo desde SJdS, me voy a tomar una pausa. Merecida. Dos semanas para descansar. Tengo un apartamento, por primera vez desde que salí de España he deshecho la maleta; hecho, muchas, pero deshacer, la primera. Extraña sensación. Tengo dos cuartos, dormitorio y salón. Un lujo después de lo habitado. 125 euros con derecho a cocina y a internet.
Llevo 5 días y apenas he salido, la fuerte lluvia, un doble vértigo emocional y un catarro mal curado me han retenido trabajando en mi nuevo hogar. Me acompañan en esta propiedad de John, un viejo gringo retirado en estas tierras, un colombiano afincado en NY y en busca de negocios; un matrimonio pastoral gringo con moto y tabla de surf; una arquitecta del Ayuntamiento, nacida en Alemania, hija de holandés y montenegrina, que habla además español, inglés y una sexta lengua; otra gringa dedicada, creo, también a labores bíblicas.

Tareas pendientes
Me preguntaba un polaco que qué voy a hacer 15 dias aquí… Se lo expliqué y calló. Actualizar mi blog, mejorarlo. Colgar fotos en Flick o donde sea; hacer copias de seguridad y enviar a España; resolver definitivamente mi falta de salida de los EEUU, para las autoridades gringas sigo allí. Leer. Ordenar mis pensamientos, muy agitados (por efecto de los cayucos, claro); recuperarme de la resaca emocional, lo más difícil, junto a confrontarme de que aquí, en SJdS, se puede forjar mi futuro. Asusta y mucho, pensar todo lo que implica una tarea así. Sólo el imaginarme negociar terrenos, fincas, casas, la obra, los equipamientos… Ufff, me acojona. No sé hacerlo.

No soy nuevo aquí
Ya estuve el año pasado y reconozco los espacios. En aquel entonces, era Junio, apenas había alguien, hoy veo mucho gringo. Este es su terreno. todavía no tienen toda la tajada pero sí una buena parte: las inmobilarias son todas suyas. También me asusta. Desde que abandoné Costa Rica, el seis de agosto es la primera ocasión que veo turis de verdad, bares para guiris, grupos de extranjeros. En La Mosquitia el turismo es un espejismo, en Corn Island, un destino sin madurar, En SJdS es una realidad, pequeña todavía, pero crece. Coppola ha estado hace unos días para montar un resort.

Hace ya 10 días
De mi separación, de no ver a yang Painkiraki. Y la echo de menos. La he invitado a pasar unos días, pero sus labores se lo impiden. He sentido pupa. Quisiera tenerla cerca y no llorar su ausencia. Lágrimas incontenibles, dolorosas. Estériles, nunca más la volveré a ver. Ella me extraña, y por teléfono intenta demostrar alegría y cordura para no enriquecer mi tristeza, pero no lo consigue. Aún queda pendiente mi historia, pero necesito permisos de reproducción de fotos…

sábado 1 de septiembre de 2007

La princesa Painkira, la historia de una cenicienta miskita

O la princesa bonita o la princesa miskita. O la perla negra, o la Caribe Chenka o, o,… o sencillamente, Mi Negra. Tantas cosas es, tantas cosas le dije. Me hizo derramar tantas lágrimas en tan poco tiempo… Se llama NJ. Vive en Puerto Cabezas, capital de La Mosquitia nicaragüense. Tiene diez hermanos de las diferentes uniones de sus padres. Con 20 años, su única derecho es una niña, Anahi, de un año recién cumplido. No tiene más. No sale de casa. Es la cenicienta en una cárcel de madera con siete personas. Esta es su tristeza. Esta es su historia. Y quiza la historia de muchas mujeres.

Nació en una comunidad miskita nica cercana a Puerto Cabezas, de la segunda o tercera mujer de su padre –las comunidades no llegan a ser pueblos, son un conjunto de chozas y de ellas está llena La Mosquitia, son de pobreza extrema y donde se encuentran la mayor parte de las inversiones de las ONGs extranjeras–. Sus padres nunca se casaron y él las abandonó a los pocos años de nacer ella. Recuerda con cariño sus primeros pasos en la vida, con su madre y su abuela materna, pero sólo hasta los diez años. Ahí acabó su alegría.

La pérdida de la infancia
Finalizó al morir su abuela, la madre enferma de dengue, dos meses hospitalizada. Tuvo que dejar la escuela y hacerse cargo de un hermano de 5 años, producto de otro matrimonio de su madre, de los quehaceres de la casa y del hombre que en aquellos momentos convivía con su madre. Fue una noche como otra cualquiera, tenía once años, se acostó con su camisola y su short, de pronto notó como alguien le bajaba su pantaloncitos: era la novio de su madre. Gritó, gritó cuanto pudo, su hermano se despertó y acudió en su ayuda, se abrazaron, la bestia huyó. Con los gritos también apareció su tío, vecino de su choza. Salió en busca del pederasta para matarlo, no lo consiguió. Desapareció hasta que la madre recuperó la salud. Ella, yang Painkiraki, se trasladó a vivir a casa de su tía. Allí permaneció varios años.

Mama no me creyó, el fin de la sonrisa
Eso fue lo peor, no el intento de violación, sino el hecho de que su madre no la creyese, que le dijese a yang Taktiki que era una historia inventada. Se acabó la sonrisa. No sirvieron los argumentos de otros familiares, no, su madre creía al violador. Su madre y la tía dejaron de hablarse y siguió conviviendo con el monstruo, hoy, N., sigue soportando verlo en Puerto Cabezas, ya separado de su madre. Su padre no quiso hacerse cargo de ella, siguió viviendo con su tíos. Volvió a la escuela con su falda azul oscuro, su camisola blanca y su corbata a juego con la falda. La Naikra Tagni sacaba buenas notas.

Su padre la reclama
Con 16 se trasladó a casa de su padre, en Puerto Cabezas, teóricamente para estudiar, en realidad para hacerse cargo del tercer hijo, recién nacido, del nuevo matrimonio de su padre. La progenitora había abandonado el hogar. Volvería año y medio más tarde y no visitó ni una sola vez a sus hijos. La Naikra Kinka, sí iba a clase… por las noches… cuando había finalizado todas las tareas de la casa, haber fregado, barrer y lavar todo a mano, pañales incluidos, y claro, dejar la cena preparada. Hay que tener en cuenta que en esta sociedad los hombres no hacen nada, peor que nada, lo he visto con mis ojos en su casa, tiran las cosas al suelo para que una mujer las vaya recogiendo detrás. Entonces sí, sí que podía ir a clase.

Un embarazo como salida
Su madrastra volvió cuando yang Pulpulki tenía 18. Eso no aligeró las tareas del hogar, las incrementó. La vieja no la quería en casa y N. luchaba por hacerse imprescindible, sólo así pudo permanecer en el hogar paterno. Nunca ha habido una palabra de agradecimiento.
Un joven, mayor que ella, la perseguía, "la molestaba", pero la insistencia es un arma y él supo disparar. Tanto que se quedó embarazada, ella pensó que era su liberación, se fue a vivir con él. Duró tres meses. Al mes llegaba bolo por las noches, a veces acompañado de otra mujer, en alguna ocasión la llegó a pegar. Se separó. Pasó todo su embarazo, su padre no sabía nada, lejos del pueblo, en casa de un familiar en Waspan, población cercana a la frontera hondureña y donde compartió hotel conmigo. Se quedó en los huesos, vomitaba constantemente. Asistía a clase por las noches. Al final su padre acabó por enterarse y volvió a parir a Puerto Cabezas. Fue doloroso, tres días con sus noches para que saliese la criatura, los médicos la daban por muerta, al final nació. Apenas pesaba dos kilos.

Nada es gratis
Esta vez su padre sí que reaccionó y la acogió de nuevo en casa, pero no gratis, claro, yang Tuktiki sigue desempeñando las mismas labores de cenicienta, cocinar, fregar, mantener todo limpio, incluyendo lavar a mano la ropa de siete personas, y la plancha. Por todo eso tiene que agradecer que le paguen su último curso de bachiller los sábados (120 córdobas al mes, apenas 5 euros, hoy amenazados (su madrastra, llena de celos por irse tres días conmigo a Bluefields, aunque tenía permiso del padre que tuve que pedirle yo) y que de vez en cuando se pueda comprar algo de ropa. Mañana le gustaría estudiar enfermería. Su padre, abogado y trabajador de ayuntamiento, llegó bolo el domingo, su mujer le quitó los zapatos y lo desnudó para meterlo en la cama. Ella, mientras, no ha recibido un solo regalo de cumple en sus 20 años de vida, sus hermanos sí.
Un kiawalaya, yang amorki

Apéndice, diccionario miskito
Painkira, bonita. Caribe Chenka, joya caribeña. Yang Painkiraki, mi belleza, mi linda. Yang Tuktiki, mi niña. Naikra Tagni, la flor de mis ojos. Naikra Kinka, reina de mis ojos. Pulpul, mariposa. Yang Pulpulki, mi mariposa. Un kiawalaya, yang Amorki, un beso, mi amor.
La próxima crónica, o la siguiente, será mi historia, la nuestra.