De Tapachula a Managua20 de julio de 2007
Ya está, se acabó México, o, por fin se terminó, ¡queda tanto por recorrer! Ya estoy en otro camión, camino de Nicaragua. Lo he agarrado en Tapachula, un día de espera. Ciudad frontera, ciudad ruidosa. Un gran salto. Paso por Guatemala, El Salvador y Honduras. 4 fronteras hasta Managua. Sin problemas, con sus trámites, pero sin grandes demoras. Cambiadores de divisas como setas. Marabuntas de adolescentes que te quieren ayudar. Pasando olímpicamente. Puestos de comida humilde. Las fronteras son todo un mundo.
Me acompañan guatemaltecos, salvadoreños, mexicanos, nicas y ticos. Hay desde una abuelita que vuelve a casa después de 20 años, a morir. Hasta niños que van por primera vez de vacaciones. Toda la cintura de América en un microcosmos de 56 plazas. Soy el único no americano. Otros van en busca de su amado a un país lejano. ¿Harás tú lo mismo?, vendrás a mi encuentro en una etapa de mi viaje. Lo dudo, tú has elegido otro camino.
Ya son tres meses sin verte, sin olerte, sin disfrutar de tus caricias de mariposa. Tres meses alejado de ti. No te echo de menos, o sí…, no lo sé…, pero me gustaría tenerte aquí, ahorita, a mi lado, recostada en mi hombro, posar mi cabeza en tu regazo mientras caliento mis manos entre tus piernas. ¡Hace tanto frío aquí dentro y el conductor no ha escuchado mi protesta! Acabo de dejar Guatemala, todo verde de Norte a Sur. Como ya sabes estuve el año pasado, razón por la cual he decidido no parar. Aún no sé si le dedico un capítulo en el blog, ¿Tú qué opinas? Fueron 10 días, 3 lugares: Antigua, colonial, la ciudad más bonita, subí a un volcán, con retenes de policía en el camino para no ser asaltados, y anduve entre lava borboteante; navegué por el lago Atitlan, otra joya, rodeado de volcanes y población indígena, un mundo de color y de distancia; volé a Flores-Tikal, un lago de agua caliente y antiguo santuario maya, una civilización que desapareció de estas tierra por causas desconocidas y que dejaron maravillosas construcciones.

Qué hermoso país, qué paisajes, parece el paraíso, todos los tonos del verde que quieras imaginar, árboles que sólo has visto en cuentos, flores enormes, de todos los colores, hojas de todos los tamaños y formas. Todo es exuberante…y violento, niña de mis sueños. Asusta. Al mes son asesinadas más de 700 personas, acabo de hojear el periódico y me recuerda lo ya vivido hace un año "encuentran tres cadáveres atados y baleados", "Dos baleados dentro de una bolsa de plástico en la carretera a El Salvador". Por qué, mi musa, por qué una tierra tan fértil produce semejantes personas. ¿Vale tan poco la vida en este paisaje? ¿No pueden entenderse hombre y naturaleza?Hay campaña electoral, no identifico ningún nombre, pero si miro hacia arriba los grandes carteles muestran únicamente a blanquitos, criollos pura sangre, si miro hacia abajo sólo veo indígenas "integrados" y mestizos. ¿Tú crees, mi amor, que esos pueden ser los representantes de los otros? ¿Qué tienen en común? No entiendo nada.
Llevo un par de día triste y sólo pongo a Coldplay, Sigur Ros y cosas así… Ah, y Bang Gang, ¿Los conoces? ¿Nunca te he puesto nada de ellos? Recuérdame que lo haga, te va a gustar. Escucho canciones que me traen tu recuerdo, que te hacen presente. Es extraño, música tan alejada de este entorno y sin embargo tan bella en este contexto, la de aquí sólo la aguanto a ratitos y muy espaciados, ya sabes lo que me gusta.
Te escribo desde una pensión de mala muerte en una parada del camino. Hacemos noche porque las carreteras se convierten en territorio comanche. Te balean. No circula nadie. Te asaltan. Bandidos. Como en las pelis, pero de verdad. Son las tres de la madrugada y una tormenta me ha desvelado a la una. Salgo dentro de dos horas. Estoy en San Salvador, es una terminal de autobuses, con hotel incluido, lo peor desde mi arranque. A pesar de que todo es muy sencillo y primario hay un tipo con rifle de repetición en la puerta. Todo es tan violento. En el trayecto he podido observar que todas las casas, negocios, tiendas, gasolineras, además de un señor armado, tienen alambradas. Rejas, armas, cámaras, alambre de espino, ese es el paisaje urbano. No vengas, mi amor, no te gustaría. Las personas se aíslan para no ser atacadas. Igual que en Guatemala. Te lo dije, me asuntan estas situaciones en las que cada cinco metros encuentras a un hombre blandiendo una recortada o una pistola. No apetece quedarse en un país demasiado conocido por sus Maras.
También hay campaña electoral, todo el recorrido ha estado plagado de carteles con políticos anunciando promesas. Dos mundos, como en Guatemala, las caras de los carteles no tiene nada que ver con las que veo en la calle, los primeros blancos, pálidos; los segundos morenos, tostados. ¿Tú crees que así puede funcionar un país? Yo lo dudo.
Ya estoy llegando a mi destino, te he buscado a través de la ventana. He leído, editado fotos. Me he visto una copia pirata de Ocean Trece, ahora tocan los videos musicales: Ana Belén, Perales, ¡por favor!, Jannette, Camilo Sesto, Nino Bravo, grabadas de Antena 3 y de un canal chileno. Lo ha hecho un joven que aún no tiene 30 años. Otros jóvenes también encantados. ¿Los conoces?, me pregunta, el sobrecargo del autobús, "Si", respondo, pero no me atrevo a decir que me aburren.Entro en Managua. La capital fantasma, ya te contaré otro día. Adiós mi amor, espero tener pronto noticias tuyas. Tus mensajes cada vez son más cortos, más lejanos, más distantes en el tiempo. Sabré de ti mañana 31, ya sabes por qué.
Mire donde mire, te veo,
Jorge















